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Nombres alternativos de las selecciones mundialistas

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Fundación del Español Urgente (Fundéu)

(16 de junio, 2014).- 64 partidos en un mes, algo más de dos diarios si no hubiese jornadas de descanso tras la fase de grupos y los sucesivos cruces eliminatorios. Hasta la fecha, concluidos tan sólo cuatro días de torneo, ya se han disputado ni más ni menos que 11 encuentros.

Con suerte dispar y las derrotas de España y Uruguay como resultados más sorprendentes, ya se han estrenado la mayoría de las selecciones. Aún esperan a quitarse los nervios del debut, sin embargo, los integrantes de Alemania o Portugal, por nombrar a las favoritas del grupo G.

Con semejante atracón de fútbol, y a fin de evitar repeticiones cansinas, nada más natural que el recurso de emplear maneras alternativas de referirse a cada equipo nacional, así como a sus jugadores.

Hablarán, por tanto y por ejemplo, de la Canarinha, por Brasil; de la Albiceleste, por Argentina; de la Roja, por Chile o por España, o de la Tricolor, por Colombia y Costa Rica (pero dirán también la Tri ecuatoriana y, en masculino, el Tri mexicano). También se referirán a los ticos, por los jugadores de Costa Rica, o a los catrachos hondureñosLa lista de denominaciones estilísticas es tan extensa como la nómina de equipos en competición.

Las dudas surgen al escribir: “José Pekerman, seleccionador de la cafetera, tendrá la oportunidad de probar el 11 que tiene en la cabeza para el debut en el Mundial”, “La recuperación de Suárez ilusiona a la ‘celeste'” o “La ‘Azzurra’ ya piensa en Brasil”.

¿Qué nos dice la Academia a este respecto? Que estas denominaciones alternativas estilísticas de las selecciones nacionales se escriben sin comillas y con mayúsculano así el artículo: “José Pekerman, seleccionador de la Cafetera, tendrá la oportunidad de probar el 11 que tiene en la cabeza para el debut en el Mundial”, “La recuperación de Suárez ilusiona a la Celeste” y “La Azzurra ya piensa en Brasil”.

Cuestión distinta son los apelativos referidos a los jugadores y, por extensión, a los socios y seguidores, que conforme a la Ortografía han de escribirse en minúscula e igualmente sin comillas.

Por tanto, en lugar de “Los Leones Indomables de Camerún dejarán su campo base en la ciudad de Victoria este jueves” o “Las ‘Águilas Verdes’ vuelven a volar alto”, lo adecuado habría sido escribir: “Los leones indomables de Camerún dejarán su campo base en la ciudad de Victoria este jueves” y “Las águilas verdes vuelven a volar alto”.

Cada especialidad informativa encierra sus dificultades: quien escribe las crónicas de los encuentros se preguntará a menudo, como se ve, respecto al uso de las mayúsculas o las minúsculas, respecto a las palabras con cursiva o sin resalte.

Por su parte, los locutores podrían vacilar en el modo en que han de pronunciarse los nombres de los jugadores: ¿/Néimar/ o /Neimár/?, ¿/Mésut Ósil/ o /Mesút Osíl/? Podrían vacilar, es comprensible. Pero comprensible no es lo mismo que inevitable.

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Foto: Efe

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