(16 de junio, 2014).- Al fondo la Catedral de San Marcos, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la bandera mexicana y una enorme pantalla para ver el mundial de fútbol. Hay varias sillas para poder ver el espectáculo, pero él prefiere verlo de pie, no sabe ni cómo se llaman los equipos que están jugando y poco le interesa. Ve un poco atónito en lo que se convirtió el parque central de un día para otro.
“¿Va a jugar fútbol?”, le pregunto a una señora de unos 40 años, con una niña en brazos formada en la fila, para entrar a una de las canchas que se instalaron en el parque central. “No, yo vine porque pensé que aquí era donde estaban regalando cosas”, me responde hasta un poco desilusionada por el tiempo perdido. De inmediato se aparta de la fila y empieza a caminar. El partido de fútbol, que iniciaba y se podía ver en una gran pantalla, poco le importaba.
Las sillas, que fueron colocadas al centro del parque central para ver el partido inaugural del mundial de fútbol, tuvieron que ser retiradas porque las y los asistentes se colocaron en los lugares que tenían algo de sombra. Muchos de ellos no terminaron de ver el partido, y se fueron en cuanto vieron que se habían acabado las playeras, que no hubo agua suficiente para todos, y que ni siquiera, como en otros eventos en los que asiste el gobernador Manuel Velasco Coello, habría despensas.





