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Defensor de derechos humanos y aficionado al futbol: Conflicto personal

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(17 de junio, 2014).- “¿Cómo podemos equilibrar nuestra pasión por el juego con nuestro compromiso con los derechos humanos?“, se cuestiona el activista Iain Levine, director de Programas de Human Rights Watch, respecto a la presencia de algunos países que no procuran el respeto a los derechos humanos, en lo que se supone debería ser una fiesta, como la Copa de Mundo.

Desde su perspectiva, un país genera mejores futbolistas si los derechos humanos se cuidan, por ello se congratuló con que Sudán, Sri Lanka, Turkmenistán, Bielorrusia, Corea del Norte, Zimbabue y Uzbekistán no haya accedido a la fase final del Mundial en Brasil, pues ello son quienes comenten las violaciones más graves.

No obstante, como plantea Levine, la presencia de naciones con problemas genera un dilema en los aficionados al balompié que también se preocupan por los derechos humanos, el cual es reforzad si se toman en cuenta las múltiples violaciones cometidas antes del arranque  como el uso desmedido de la fuerza pública en manifestaciones, o las recientes agresiones a periodistas en la víspera del juego inaugural.

Para el integrante de HRW, los verdaderos conflictos personales llegarán cuando, por ejemplo, Argelia, que restringe la libre reunión y asociación, y persigue a dirigentes sindicales, juegue contra la Rusia culpable de reducir las libertades civiles o los actos de discriminación contra la comunidad LGBT.

O cuando en la cancha se enfrenten Australia y sus políticas ilícitas contra refugiados y asilados, contra España, que ha restringido los derechos reproductivos y no brinda protección a los desalojados. Mismo caso para el partido que puso frente a frente a Inglaterra, país que viola derechos de trabajadores migrantes, con la Italia manchada por el racismo, la xenofobia y las cerradas  políticas de asilo.

Mismo conflicto personal que ocurrirá en el duelo de Colombia con su fuerte presencia paramilitar y guerrillera, frente a Costa de Marfil, que sufre de impunidad, corrupción, así como pugnas por las tierras. O el caso de Nigeria, que mientras busca calificar a la segunda ronda, su país vive entre presos políticos, confesiones a base de torturas, pena de muerte, y un grupo terrorista que secuestro a un grupo de jóvenes inocentes.

Ni que decir del próximo duelo entre Alemania de Angela Merkel y Estados Unidos de Barack Obama, que como el activista Levine indica, “se perfila como el ‘Súpertazón de la vigilancia’”, debido a los escándalos provocados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).

Por ello, como cuestiona el funcionario de HRW, “¿qué equipo debería hacerse con la copa según un verdadero defensor de los derechos humanos?”, ya que en su lugar, la neutralidad y la imparcialidad son valores fundamentales para defender los derechos humanos a nivel internacional.

 Foto: Reuters

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