Peña Nieto aprovecha triunfos mundialistas para meter el acelerador “reformista”

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Por Guillermo Fabela

(27 de junio, 2014).- Con la selección de fútbol de México en plan grande, el grupo en el poder aprovecha la feliz circunstancia para meter el acelerador “reformista” y dejar todo listo para lucrar, sin cortapisas ‘legaloides’, con los bienes más rentables de la nación. Sin embargo, una cosa es la alegría natural de un pueblo necesitado de buenas nuevas, y otra muy diferente será su comportamiento cuando no haya nada que celebrar. El regreso a la realidad equivaldrá a despertar en medio de vómitos por una cruda de afectaciones inéditas, aun cuando la oncena tricolor llegara a cuartos de final.

Son gravísimas, a mediano y largo plazos, las consecuencias de la regresión histórica que significará la entrega de la renta petrolera a las grandes trasnacionales, y más aún darles plena libertad para despojar a poblaciones indefensas de su único patrimonio: la tierra que les da lo poco que tienen para sobrevivir. Según el procurador fiscal de la Federación, Javier Laynez Potisek, la reforma energética no tiene como objetivo expropiar terrenos ejidales o comunales, “sino que sólo se rentarán a sus propietarios mediante la figura de contratos de ocupación”.

Asimismo, explicó que tal procedimiento es más viable que comprar tierras, que después de 30 o 40 años las empresas “no sabrían qué hacer con ellas” cuando ya no fueran rentables. El hecho concreto es que tampoco servirían para que sus legítimos propietarios pensaran en hacerlas producir como tierras agrícolas, pues ya estarían totalmente muertas para tal finalidad, como ya está sucediendo con los predios que explotan las compañías mineras. Vaya consuelo el que les está dando el referido procurador fiscal a míseros campesinos, a quienes se pondrá entre la espada y la pared, sin ninguna posibilidad de salvación.

Dice Laynez que sólo si no hay un acuerdo entre el propietario del predio y las compañías se abriría “una etapa de negociación, con la autoridad como árbitro”. ¿Qué tipo de “negociación” podría darse entre un ejidatario, un comunero o un pequeño propietario, con una empresa del tamaño de Exxon, por ejemplo? Ni la burla perdona el citado fiscal de la Federación. Qué afán de quererle tomar el pelo a la sociedad, vaya manera de justificar un saqueo inmisericorde que dejará a los mexicanos sin posibilidad de un futuro sin zozobras ni graves iniquidades.

¿La autoridad como árbitro? Mayor cinismo es imposible, cuando es por demás obvio que en la actualidad, desde hace tres décadas, no hay más autoridad que la de la cúpula oligárquica y de la Casa Blanca en Washington. Así lo han demostrado los hechos, no es una afirmación irresponsable. El que no haya crecimiento real desde 1983, es consecuencia de que el Estado abdicó de su responsabilidad fundamental de impulsar un progreso con equidad y salvaguardar la soberanía, tal como lo mandata la Constitución. Se convirtió en simple administrador de los negocios de los beneficiarios del modelo neoliberal, porque así fue ordenado en el Consenso de Washington.

Los triunfos de la selección mexicana en Brasil, han venido a ser un refrescante descanso a tanta amargura cotidiana, pero también una vía para que el grupo en el poder se manifieste como entusiasta defensor de los colores patrios. Sin embargo, este oasis noticioso no durará mucho, entonces el pueblo volverá a vivir su diaria lucha por salir lo mejor librado posible de las desventuras cotidianas: la pérdida creciente del poder adquisitivo; la falta de empleos; la victimización de la delincuencia, la organizada y la de cuello blanco.

Lo que seguirá en franco crecimiento será la capacidad demagógica de la burocracia dorada. ¿Quién cree usted que dijo la parrafada siguiente?: “Seguiremos demostrando al mundo que México se está transformando, y que en el proceso, los legisladores cumplen con su responsabilidad a cabalidad”. Exacto: Enrique Peña Nieto. ¿México se está transformando? Si caer en un abismo es transformarse, vale decirlo, no si se quiere hacer creer al mundo que los mexicanos estamos progresando.

La realidad desmiente tal posibilidad: somos el país latinoamericano con menor crecimiento real, sólo superior al de Honduras; el que tiene mayor tasa de desempleo real, disfrazada por el empleo informal; el que padece mayor violencia contra niños y adolescentes a nivel mundial. Sin embargo, se nos sigue diciendo que profundizar la causa estructural de tamaños males será nuestra salvación. ¿Usted les cree?

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