(10 de julio, 2014).- Circulan en los discursos de políticos del PRI visiones triunfalistas sobre la pasada jornada electoral, que arrasó, que se llevó carro completo y otra serie de alusiones a un poder omnímodo e imparable de la maquinaria política del tricolor. Los sentimientos de oposición probablemente sean de incomprensión, espanto o derrota: la maquinaria del PRI lo puede todo. ¿Cómo puede ser esto a pesar de la innegable realidad de descomposición nacional y el creciente descontento ciudadano?
Pero si se pone en perspectiva histórica la jornada electoral del domingo pasado, en realidad el Revolucionario Institucional bajó sus votos registrados en todas las elecciones. Sí, ganó casi todos los puestos de elección popular en juego, pero frente a un fragmentado poder de convocatoria de los partidos de oposición, que en algunos casos -como el PAN-, cayeron en las preferencias electorales casi a la mitad.
¿Estamos frente a un avance del PRI o sus triunfos son mera inercia frente a una oposición sin mucha capacidad?
Y es que en Coahuila, donde hubo elección de diputados y el tricolor se llevó los 16 distritos electorales, hubo una participación electoral de apenas 40%. La votación del PAN respecto al 2011 cayó casi 400 mil votos, por lo que el PRI rebasó en primer lugar por más de 270 mil sufragios, aunque en realidad este partido tuvo casi 70 mil votos menos que en la elección pasada, donde por cierto, la participación fue de 61%.
En esta elección, en muchos de los distritos los ciudadanos se enfrentaron a la opción de elegir entre 12 opciones políticas diferentes, muchas de las cuales fueron rebasadas por el voto nulo. En el distrito II el PRI fue en alianza con 7 partidos más.
A excepción del PRD -que subió 6 mil votos-, todos los partidos vieron reducida su votación obtenida frente a la elección pasada, y la abstención también crece. En lo que respecta a los votos nulos, en todos los casos estos superan el 2%, por lo que si este tipo de voto tuviera efectos en la asignación de lugares en los congresos, por lo menos habría una butaca vacía.
En lo que respecta a Nayarit, donde la participación electoral fue de 58%, en la elección de diputados el PRI tuvo alrededor de seis mil votos menos, el PAN perdió casi 50 mil y el PRD -con sus alianzas- bajó alrededor de 10 mil sufragios. Para el caso de la elección de Ayuntamientos el PAN tuvo alrededor de 40 mil votos menos, el PRD un déficit de aproximadamente 30 mil, y el PRI se mantuvo en su estándar.
En realidad el PRI no avanza, aunque ante un declive de los votos de los principales partidos es el que menos retrocede. Pareciera que el electorado no vislumbra opciones confiables en una muy diversa gama de partidos, donde las opciones electorales pueden ser muchas, aunque ello no significa que sean diferentes.
La oposición parece no convocar a pesar de una desgastada situación económica, social y política que la ciudadanía vive a diario. El PRI parece mantenerse incólume, probablemente por su mera estructura de movilización -y coerción- corporativa, pues historia aparte merecen todas las historias de compra de votos y mapacherías que se registraron durante la pasada jornada electoral, donde el sistema político entero parece cuestionado.

