En entrevista para Revista Hashtag, Santa Hernández y Rogelio Jiménez narraron la forma en que una celebración deportiva acabó con la naciente carrera de su hijo Irving Israel Jiménez Hernández, joven atleta perteneciente al equipo de formas de taekwondo, donde lejos de un mal accionar médico, las decisiones de las autoridades deportivas, principalmente la Conade a cargo Jesús Mena, fueron decisivas. Este medio intentó contactar en diversas ocasiones al presidente de la dependencia para conocer su postura, sin resultado alguno.
Enrique Alvarado González / @kikin_agz3_0
(11 de julio, 2014).- Recién aprobado como cinta rojinegra tras llevar a cabo su examen con las formas llamadas Koryo y Kumgang, Irving partió a principios de marzo hacia Guanajuato para competir en un torneo regional de Tae Kwon Do, en el área de formas, que consiste en mostrar una combinación de movimientos del arte marcial.
Posteriormente, el 8 de marzo, sus padres Santa Hernández y Rogelio Jiménez recibieron una llamada a las 19:00 horas de las autoridades deportivas para notificarles que el niño había tenido un accidente, “nos dijeron que se había ahogado, que teníamos que ir para allá”, recuerda la madre del infante.
De acuerdo con versiones periodísticas –pues las autoridades nunca dieron parte sobre los hechos–, luego de haber obtenido grandes resultados en la Fase Regional de la Olimpiada Infantil y Juvenil, funcionarios del Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte (IMCUFIDE) decidieron lanzarse a la alberca con todo y ropa como motivo de un festejo aceptable.
La acción fue inmediatamente secundada por los jóvenes taekwondoines, quienes abarrotaron la piscina, según el gerente del hotel guanajuatense Gran Plaza. Minutos después, aún entre la diversión emergió del agua el cuerpo inerte de Irving Israel Jiménez Hernández de 12 años actualmente, tras sufrir asfixia por inmersión.
Y cuenta: “Nos fuimos a San Juan del Río, Querétaro”, sede del Instituto de Taekwondo Pumas, donde el prominente deportista entrenaba, ahí ya los esperaban el presidente de la Asociación de Taekwondo del Estado de México, y sus profesores, quienes los llevaron a Guanajuato.
Ya en el hotel, les explicaron que estaba vivo pero en estado crítico y que lo habían trasladado a una clínica cercana, sin embargo, por su estado de salud lo habían mandado al regional de León pues necesitaba una placa y estudios.
Una vez en el nosocomio leonés, la angustia se avivó cuando les comentaron que el menor no estaba internado. Tiempo después se percataron de que una persona que responde al nombre de Laura –de la cual desconocen su cargo y apellidos- lo había registrado con otros nombres: Irving Gael e Irvin Misael. Aquella sería una de las tantas negligencias que las autoridades deportivas cometerían alrededor del joven taekwondoín y que a la postre pondrían en riesgo su vida.
Este, en teoría, pequeño error, es para los padres una especie de estrategia “porque después fui con el jefe de pediatría, Joel Sánchez, y él me dijo que la información del niño iba a ser una sola vez al día, a pesar de que el informe médico y las visitas eran supuestamente tres veces”, narra todavía indignada Santa.
Sorprendida por el anuncio, cuestionó al médico y éste argumentó de manera inverosímil que la decisión se había tomado porque la información se estaba filtrando, cuando las únicas personas cercanas eran del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y el Apoyo a la Juventud (Code) de Guanajuato, pues su profesora particular del Instituto Puma únicamente se había transportado para presenciar el selectivo infantil, incluso relatan que de no haber sido porque había permanecido en el estado después de la competencia, no habrían podido contactarlos vía telefónica.
Dicha petición de secrecía, para ellos tenía otro fin: “Yo creo que por que no querían que se supiera, lo que pasa es que esto fue a nivel estatal, tal vez lo hicieron para cuidarse como estado… el gobernador y los que estaban atrás querían cuidar su imagen”.
Todavía a la distancia, esta situación les resulta por demás extraña, ya que desconocían totalmente las supuestas filtraciones, “nosotros no sabíamos nada de las filtraciones, estábamos más apegados a su situación, no íbamos a ser capaces de exponer al niño de esa manera”.
Sin embargo, el galeno tenía otra idea y por lo mismo giró un oficio –el cual ni siquiera les fue entregado, sino Rogelio se acercó a verlo- donde decía que por las eventualidades que se estaban dando con el paciente Irving Gael Jiménez Hernández, el informe médico se iba a dar una sola vez al día y pedía por favor a los doctores que esto se respetara, de tal forma que sólo lo visitaban una vez al día y a la hora les era entregado el reporte, hasta que en una ocasión no lo pudieron ver ni una vez aparentemente por unos estudios.
“Yo creo que eran órdenes de Code, ellos al principio dijeron que supuestamente íbamos a tener ciertos privilegios para ver al niño, pero en lugar de ello nos restringían la información”, explica Santa, para luego comentar que en ocasiones, desde las 6:30 horas hasta las 22:30 únicamente les permitían verlo 15 minutos.
Con el resentimiento expuesto, no dudan en espetar que al cuidar su imagen, las autoridades bloquearon la ayuda para el niño, “tal vez si existía gente de arriba que lo hubieran trasladado para darle una mejor atención, al esconderlo y otros darlo por muerto, hicieron que todo se dificultara”, comenta siempre sereno Rogelio.
Mientras tanto, el caso trascendía en los medios locales –como Zona Franca- y algunos otros. Todos en las inmediaciones del hospital sabían algo, porque era “el niño de Guanajuato”, como lo bautizaron; posteriormente, la madre se enteró por elementos de seguridad interna que el incidente lo habían comentado en la radio, cuando hablaron con su otra hija, igualmente les dijo que había leído algo en internet. Una persona más indicó que en las noticas del Canal 11 se había difundido pero con datos incorrectos al punto que hubo profesores que recibieron el pésame.
Anomalías
Aunado a la incertidumbre que a diario les era sembrada en el hospital de León, la validación del seguro médico y la cobertura de los gastos se convertirían en una loza aún más pesada, que no por ello supondría el fin del calvario familiar.
Primeramente, se les indicó que el seguro de gastos mayores únicamente aplicaba en lesiones menores con un alcance de apenas 25 mil pesos. “Nosotros estábamos informados por la escuela, de hecho la profesora cuando llegan alumnos nuevos pide el pago del RUF y se les explica a los papas que son nuevos por qué se tiene que pagar el RUF (era el SIREF)”, detalla Santa Hernández.
En un principio el Code Guanajuato fue el que lo metió al primer hospital en Guanajuato donde hicieron el traslado, sin embargo, cuando sus padres arribaron para hacer los trámites, increíblemente el niño estaba registrado con el Seguro Popular que ellos en ningún momento tramitaron.
Al momento del traslado, a Santa le entregaron un papel donde apunta una exención de pago, lo cual resulta ser una contradicción total porque al principio señalaron que se haría todo lo posible para que el niño recibiera la “mejor atención”, además de que no se escatimaría en gastos. No obstante, al darlo de alta, resultó estar registrado en el Seguro Popular, “aunque de haber sido así, el hospital nos hubiera dado medicamento y no fue así, nosotros lo compramos, mi esposo tuvo que buscar la manera de comprarlo y sacar una receta por farmacia para poder obtenerlo porque es controlado y no se vende con cualquier receta”, narra entre lágrimas la madre de Irving Israel.
Y es que según el relato de los padres, una persona enviada por el gobierno de Guanajuato, de la cual no tienen su nombre debido a que nunca se identificó, les dijo que la institución se haría cargo de los gastos. “De hecho no nada más fue (Fernando) Platas, presidente del IMCUFIDE y una persona que había mandado la CONADE, todos en conjunto y la Asociación de Taekwondo del Estado de México estaban ahí”.
Una duda persistente en ambos, es que cuando solicitaron el traslado al Centro Médico Nacional Siglo XXI para neurología, el doctor Herrera de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) les puso muchos “peros” para los papeles, entonces tuvieron que venir personalmente a la Ciudad de México, hecho que evidencia la forma en que el CODE de Guanajuato sacó el Seguro Popular del niño sin contar con el acta de nacimiento u otro documento.
¿Quiénes son los responsables?
Cuestionados al respecto, sobre los apoyos que en teoría debieron recibir de CONADE, IMCUFIDE y la Asociación mexiquense, narraron que en León llegaron al hospital personas de la dependencia del Edomex, y les dieron dinero para pasajes, incluso le depositaron a su hija que se había quedado en el Distrito Federal, al igual que el IMCUFIDE, aunque desconocen si fue del Registro Único Federado (RUF) o del seguro de gastos mayores. En total, fueron aproximadamente 60 mil pesos lo que las instituciones les otorgaron para intentar salvar la vida de Irving.
“Ya cuando llegamos aquí, manejaron que iban a validar el seguro y el RUF, la entrenadora nos dijo que iba a sacarlo para una ayuda pero después resultó que ya se había hecho valido, que ese dinero ya estaba destinado y lo que nos habían dado era una parte del RUF”, comenta Rogelio, ante la mirada de sus compadres, quienes llegaron a la casa de su suegra para visitar al niño.
El sufrimiento que no termina
Después de todo lo sucedido en León, los problemas no se aminoraron, así lo define la madre de Irving. “Fue un viacrucis”, afirma sin reparo, “la primera semana como al niño lo veíamos mal, pedimos el traslado, incluso un doctor que no especificó si era del IMCUFIDE o de CONADE nos dijo que el traslado no era viable, que nos informarían cuando fuese posible y el niño se encontrara relativamente estable”.
Tras la segunda semana en el hospital, un sábado pidieron el traslado, y los responsables del hospital dijeron que realizarían los trámites, pero luego de hablar con el IMCUFIDE, la Asociación del Edomex y la CONADE, respondieron que no se podía por ser fin de semana.
La siguiente estuvo llena de evasivas. Primero solicitaron la documentación del niño, la cual fue enviada al día siguiente al doctor Herrera en original, posteriormente solicitaron el número de seguridad social de un familiar para que entrara más rápido al IMSS, situación que no fraguó y los responsables pidieron “que los aguantaran”, todo para que finalmente el doctor Herrera hablara con Zaragoza para explicarle que de plano no se podía pues el infante era derechohabiente del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Ante la incompetencia de los responsables, la mejor alternativa que pudieron ofrecer fue que el padre de Irving se diera de baja del ISSSTE para así poderlo ingresar al IMSS, opción que fue rechazada inmediatamente pues suponía quedarse sin seguridad social.
En esos momentos, cuando la salud de Irving empeoraba más al presentar anemia y sin poder recuperarse de las bacterias, solicitaron el apoyo del Code para trasladarlo finalmente el viernes al Hospital General del ISSSTE, Dr. Darío Fernández en la delegación Benito Juárez, donde llegó con dictamen médico, el cual indicaba que se encontraba en estado vegetativo .
“Después, amigos que trabajan en el seguro me dijeron que esa situación era falsa, pues ellos como CONADE cuentan con acceso a todos los hospitales de alta especialidad sin ningún trámite por tratarse de un accidente deportivo y la documentación ya después es recibida siempre que se hagan responsables de los gastos médicos que se generen, lo que no querían era pagar”, sentencia tajantemente Rogelio.
Ya en la clínica sureña, el director habló con ellos para manifestarles que haría todo lo posible para sacarlo adelante, pero debido al avance de las bacterias las convulsiones reaparecieron y se tornaron más fuertes por lo que el viernes 11 de abril fue necesario otro traslado, esta vez al hospital López Mateos de avenida Universidad y Churubusco, igualmente del ISSSTE, donde permaneció cerca de un mes en terapia intensiva.
En el nuevo nosocomio todo lo ganado en salud del joven deportista se revirtió. Dependencia total de oxígeno, cambios de catéter para controlar infecciones, altas fiebres y decenas de medicamentos fue lo vivido. “Ya era una lucha constante con él, de hecho habló la tanatóloga con nosotros y nos dijo que pues si las bacterias llegaba a invadirlo habría que tomar otro tipo de decisión, pues aislar las bacterias ya dependía del su cuerpo”.
“Ver cómo iba a quedar nuestro hijo es muy difícil… iba a necesitar muchas atenciones”, afortunadamente, después de un tiempo se logró la remoción del catéter, a pesar de que por otra parte el infectólogo les informó que era el mismo antibiótico administrado el culpable de las altas fiebres, empero, ya sin ellos se logró estabilizar.
Casi después de un mes, fue sacado de terapia intensiva para pasar otros 15 días en piso. A partir de eso momento comenzó un nuevo combate: las terapias de rehabilitación. “Hemos estado buscando donde llevarlo, cuál es la mejor opción, pero esos traslados son gastos de taxis pue no hay otra forma de movernos”. Aquellos dos meses, fueron en palabras de la madre de Irving lo más fuerte.
¿Y las autoridades?
Actualmente ninguna autoridad deportiva ni gubernamental mantiene un canal de comunicación con ellos, desde allá (León) nada más se paró una vez Platas y una mujer de la Conade, aquí los maestros de la Asociación mexiquense de taekwondo, quienes los visitaron en el López Mateos y en el Darío Fernández, donde también acudió una persona del IMCUFIDE identificada como Paco que les dio 3 mil pesos. “De repente una llamada con sus profesores o con un entrenador de la selección”.
En busca de apoyo para sufragar los gastos de la rehabilitación, el papá de Irving buscó de manera directa al titular de la Conade, el exclavadista Jesús Mena, sin embargo, nunca pudo hablar con él a pesar de intentarlo en numerosas ocasiones. “Me contesta otra persona y me pregunta para qué lo quiero ver, le expongo el caso y me dicen que él me devuelve la llamada, pero hasta la fecha no”.
En consecuencia los gastos los solventan con la ayuda de familiares y amigos, pues el apoyo de las instituciones se les fue completamente en León, “hay gente que yo no conocía que se ha arrimado a mí como las mamás de los compañeros de Irving, que económicamente nos han ayudado con los gastos de pañales y comida especial”.
“Hay una persona que viene aquí a darle la rehabilitación, para que recupere la movilidad pues no se puede mover como tal, en este momento buscamos otro tipo de rehabilitación pero es difícil; está el Instituto Nacional de Rehabilitación de no lo aceptan porque él es derechohabiente del ISSSTE y si lo metemos nos van a cobrar como si fuera particular, además de que no nos quieren hacer un estudio socioeconómico, a pesar de que Rogelio y su trabajo de vigilante en Ciudad Universitaria y los autos que lava por las mañanas son el único ingreso familiar”, apunta desconsolada.
En ese sentido, Rogelio acepta que en su trabajo han sido comprensivos y los delegados de la UNAM le tramitaron una licencia sindical –misma que venció el pasado 9 de junio- con goce de sueldo, a fin de que no se viera afectado el servicio médico.
Sobre la posibilidad de proceder legalmente contra la Conade o el IMCUFIDE, Rogelio comenta que en León agentes del Ministerio Público lo abordaron, pero en ese momento su hijo estaba muy grave y no consideró la opción pero que actualmente estaba buscando la forma de hacerlo.
“Me dicen que tengo que ir al estado de México para empezar la demanda legal y recibir asesoría”, ya que a pesar de ser originarios del Distrito Federal, viven en el municipio de Chalco donde sus hijos nacieron.
En estos momentos residen en la casa de la madre de Santa –donde recibieron a la Revista Hashtag-, en la delegación Tláhuac, cuyos traslados a pesar de ser difíciles son más viables por estar en la Ciudad de México; en esa casa es donde su otra hija ha estado viviendo desde que ocurrió el accidente para no quedarse sola en dicho municipio mexiquense. Por ahora han pensado poner a la renta su hogar con el fin de reubicarse cerca de ahí, en caso de que se presente cualquier eventualidad.


