(18 de julio, 2014).- Más de 45 por ciento de su territorio ha perdido el estado de Zacatecas, junto con San Luis Potosí, Morelos, Hidalgo, Nuevo León, Baja California y Querétaro, debido a la erosión de los suelos por fenómenos hídricos naturales revela un estudio del Instituto Nacional de Ecología (INE).
El estudio se da a conocer en la víspera del Día de la Conservación del Suelo y en el que se establece que otro fenómeno natural dañino es el viento, el cual también provoca la erosión eólica en San Luis Potosí, Morelos, Hidalgo, Nuevo León, Baja California, Querétaro y Zacatecas, etiquetados como los estados mexicanos con mayor avance negativo.
Según el estudio del Instituto Nacional de Ecología del gobierno, por el momento, 85% de la superficie mexicana territorial presenta deterioros en diferentes grados, es decir, 166.4 millones de hectáreas han resultado erosionadas, por lo que la pérdida anual es calculada en casi 460 millones de toneladas.
Estos sedimentos son transportados en una proporción de 69% hacia los océanos y 31% a presas y lagos naturales o artificiales, cuya capacidad de almacenamiento se reduce, destaca la investigación.
En su introducción, el INE sostiene que “cuando las actividades productivas, como la agricultura, la ganadería y, el aprovechamiento forestal consideran exclusivamente variables como la fertilidad del suelo o la productividad de un ecosistema, suelen ocasionar impactos ambientales negativos, muchas veces de tipo irreversible, como la erosión de suelos y el azolve de cuerpos de agua.
“Estos impactos sumados a la tala clandestina o los desmontes no regulados pueden incrementar vertiginosamente la velocidad en los procesos naturales y ocasionar, en mediano y corto plazo, pérdidas irreparables de biodiversidad”, asegura.
Hace hincapié que “el suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre, en la cual encuentra soporte la cubierta vegetal, y es el resultado de la interacción de varios factores ambientales, tanto geológicos, fisiográficos, climáticos, biológicos y el material parental que proviene de la roca madre.
La interacción de estos factores, continua el estudio, ha repercutido en la gran diversidad de suelos que existen en México, ya que 23 de las 25 categorías de suelos reconocidas en el mundo están presentes en nuestro país y 10 de ellos conforman el 74% de la superficie nacional.
El suelo tradicionalmente era visto como simple productor de plantas, fuente de minerales y de alimentos para los seres vivos, sin embargo, en el curso de unos cuantos años se ha ido comprendiendo el papel primordial que cumple en los ecosistemas, se establece.
Y además destaca que cada gota de agua que recorre el suelo regenera los mantos freáticos, funge como reserva biológica de muchos organismos potencialmente útiles al hombre, y el suelo sirve además como medio físico sobre el cual se asienta la infraestructura de desarrollo.
A esa situación también se agrega el crecimiento acelerado de la población, que trae consigo, entre otros procesos, la urbanización progresiva del país, un activo proceso de industrialización y modificaciones en las políticas relativas al campo, que han ocasionado durante los últimos cuarenta años, cambios drásticos en el territorio nacional.
Refiere que ante la presión de las fronteras agropecuarias y urbano-industrial sobre el territorio nacional, se han alterado irreversiblemente superficies que antaño conformaban los ecosistemas terrestres.
Recomienda que la conservación de los suelos depende, en primer término, de que sean utilizados de acuerdo con sus aptitudes naturales y segundo, de que su manejo sea técnicamente adecuado. De otra forma, se corre el riesgo de generar efectos físico-químicos y biológicos que traen como consecuencia la pérdida de la fertilidad del suelo, esto es, la pérdida de su humus, y de las sustancias que lo hacen productivo, como el nitrógeno, el fósforo, el potasio y otras.
Y termina: la degradación de los suelos puede conducir a una situación irreversible, la desertificación. Ésta consiste en la reducción o destrucción del potencial biológico de la tierra que puede llevar a la creación de condiciones análogas a las de un desierto natural.
El Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía fue instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de julio con el fin de aumentar la conciencia de los efectos del uso no sostenible de la tierra. También se puso en acción la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en aquellos países afectados ya sea por graves sequías, por desertificación, o por ambas, en particular en África.
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Desertificación en la República Mexicana
Fuente: Secretaría de Desarrollo Social; Comisión Nacional de Zonas Áridas. Plan de acción para combatir la desertificación en México (PACD-MEXICO ).






