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"A mi Elena (13 años) se la llevaron, no volvimos a saber de ella"; indígenas crean policías comunitarias en Chilapa

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(14 de junio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- San Jerónimo de Palantla, comunidad perteneciente al municipio de Chilapa, Guerrero, se ha caracterizado durante los últimos dos años por las desapariciones, los secuestros y los homicidios, todos estos quedando en la impunidad, ya que los habitantes denuncian la nula colaboración de las autoridades en las investigaciones.

Sin embargo el mayor problema es “la cacería de brujas a la que hemos estado sometidos. Desde hace un tiempo nos defendemos como una comunidad unida ante la violencia por parte de los criminales, pero también por parte de las policías, el comisariado, quienes teniendo poder meten a la cárcel a cualquiera, inventando cualquier delito, porque nadie puede contradecirlos.

Desde inicios de este año se intensificaron las detenciones, en marzo, acusaron a seis pobladores de asesinar a cinco personas, después de manera fácil la Policía Ministerial liberó órdenes de aprehensión contra seis miembros de la Policía Comunitaria y en contra de otros dos pobladores, es decir, va a prisión cualquiera que defienda su derecho a la vida”, afirma a Revolución TRESPUNTOCERO Ismael Macario, poblador de Chilapa y quien ha formado parte de la organización de policías comunitarias en Guerrero.

A estas aprehensiones se suman las órdenes que han sido giradas en contra de 32 personas más a las que se les acusa del mismo delito: homicidio, con la causa penal 58/2016/III, aun cuando dicho grupo solamente asistió a negociar la liberación de dos de sus compañeros.

“Nuestro gran problema es vivir en una zona geográficamente bien ubicada porque conecta con las regiones principales de la entidad, formamos parte del corredor Chilpancingo, Tixtla, Chilapa y Tlapa, donde opera el grupo delincuencial Los Rojos, quienes lo hacen en forma abierta porque las autoridades los solapan y protegen.

 

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Entonces cuando la comunidad decide defenderse, lo que viene a suceder en que nos atacan las autoridades, buscan detener nuestra defensa, metiéndonos a la cárcel, si bien nos va, o ejecutándonos, porque policías, comisarios y otras autoridades son los cancerberos de los Rojos y se hace lo que ellos manden”, señala Macario.

A San Jerónimo Palantla, lo han sitiado y secuestrado no solamente los Rojos, sino también los Ardillos, convirtiendo a la región en su zona de guerra desde donde se disputan los territorios, tanto para la siembra, como para la distribución de drogas, principalmente la amapola.

Lo cual ha derivado en secuestros para obtener recompensas de los pobladores, pero también homicidios de quienes defienden a su pueblo y desapariciones forzadas, generalmente de jóvenes para que sean ellos quienes sirvan de ‘carne de cañón’, a la hora de una disputa entre bandas delincuenciales.

“A mi Elena se la llevaron, no volvimos a saber de ella, pero antes de llegar por ella a la casa, le advirtieron a su hermano que por su voluntad se entregara y se fuera con ellos, con los Rojos, que hasta le pagarían por matar, pero si no lo hacía que se atuviera a las consecuencias.

Por eso mi hijo pidió prestado, juntó lo que pudo y se fue de la casa, entonces creemos que la venganza fue llevarse a mi Elena, solamente tiene 13 años, no salía sola, pero la vigilaban, porque solamente caminó dos cuadras y no volvimos a saber de ella, pero sí llegó a la casa un hombre que dijo que si no queríamos que nos quemara la casa en la noche y muriéramos quemados que ni le moviéramos, así que mejor decidimos irnos de ahí mi marido y yo, ya no vamos a volver, porque ni con las policías comunitarias nos sentimos seguros, no porque no sean buenos, sino que están peleando contra los delincuentes y las autoridades, no van a poder con toda esa gente mala”, explica a Revolución TRESPUNTOCERO María de Lourdes Matus, madre de una menor desaparecida.

Yendo en aumento las víctimas que han preferido callar y/o ser parte del numeroso grupo de familias que conforman el desplazamiento forzado, los indígenas de San Jerónimo de Palantla, este fin de semana anunciaron el surgimiento de una policía comunitaria que pertenecerá a la Casa de Justicia de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC), con sede en Espino Blanco, alcaldía de Malinaltepec, en la Montaña Alta.

Teniendo resultados inmediatos, puesto que en su primera acción de vigilancia y protección de la comunidad, detuvieron a 15 pobladores a quienes acusan de ser los supuestos responsables de 13 asesinatos ocurridos en la localidad, luego de esto, fueron trasladados a la Casa de Justicia de Espino Blancopara, en donde exigieron a las autoridades iniciar investigaciones, para dar paso a su proceso jurídico.

“Chilapa es zona de nadie, aquí asesinan en despoblado y la justicia es muda y ciega, por lo que el nacimiento de esta policía ayudará a salvaguardar la vida de los poco más de 300 habitantes, porque no se van a quedar en el desamparo total.

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Según informes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Guerrero ocupa el segundo lugar nacional en desplazamiento forzado con 2 mil 165 casos; los cuales, según los datos, son parte de la violencia generada por el crimen organizado, a su vez se menciona que existe “desprotección” de víctimas, lo cual, se indica, las autoridades han provocado eso por no actuar en frenar la violencia.

 

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