A Peña no le interesa que lo critiquen por sus abusos y corrupción

- Anuncio -

Banner: Alejandra Alanís 

I.- Peña Nieto es ya otro más de los presidentes del montón que hemos tenido y, que llegan al poder público para cuidar sus intereses, abusar de la corrupción para enriquecerse ilícitamente y para nombrar a sus amigos-cómplices en “donde hay” para robar. Y, además, otorgar contratos gubernamentales a sus socios del sector privado, a cambio de recibir sobornos, mansiones y hacerles su “guardadito” para cuando salgan de sus cargos tener millones de pesos con los que llegan a ser empresarios, banqueros y accionistas, con el dinero del pueblo robado. No es una “sensación” ni simple “percepción”, que volvemos al saqueo descarado alimentado por la impunidad. Y es que el combate a la corrupción es pura y vil palabrería. Cuando le preguntaron a Ricardo Anaya –el panista del “¿a poco no?”, títere de Madero–, por qué no aparecía el “señor presidente” como uno más de los presuntos corruptos en la Ley del Sistema de Anticorrupción, por aprobarse, respondió: “así llegó la iniciativa presidencial”. ¿Acaso quería el panista que Peña se incluyera?

II.- Es obligación de los legisladores federales incluir al presidente como presunto responsable de corrupción. Y no que sólo pueda ser acusado de traición a la patria. ¿No es traición robar, recibir sobornos y enriquecerse? Peña “no entiende que no entiende”, como le dijeron en el Financial Times, el diario inglés, con una manera del lenguaje sutil. ¿Cuando uno no entiende lo que no entiende… que significa? Obviamente que uno es tonto, imbécil, retrasado mental. O que se hace el tonto para seguir haciendo de las suyas. ¿No entiende Peña que ha cometido corrupciones y si bien la ley no se pone en acción retroactivamente, al menos debió proponer que todos los funcionarios fueran investigados por corrupción? Pero Peña se ha dejado al margen. ¿No entiende que el César y su esposa deben ser honrados? Claro que lo sabe. ¿No entiende que la señora Arely Gómez tiene que ver con Televisa? Lo sabe, pero no le importa, al fin y al cabo un presidente puede abusar de su poder.

III.- Le saca la vuelta a lo que está mucho muy claro: hacerse el que no entiende, para continuar con su autoritarismo. Tonto no es Peña, aunque sea incapaz de gobernar. Bien sabe lo que está haciendo para cubrirse las espaldas al impedir que los presidentes sean incluidos, para que sigan enriqueciéndose a manos llenas (si la propuesta en la ley Anticorrupción es que al dejar el cargo, se puede investigar a los funcionarios después de siete años). Con esto seguirá vigente lo que dijo en su visita a Londres: “el estigma de ladrones que persigue a los políticos mexicanos”. Tan entiende Peña que le declaró al reportero del Financial Times, cuando éste le recordaba la corrupción peñista (entrevista y análisis de Jude Werber, que reprodujo El Financiero: 3/III/15): “Por supuesto que lo entendemos. Les puedo decir que entendemos. Hoy hay dudas, una sensación de incredulidad y desconfianza… hay una pérdida de confianza y esto ha provocado sospecha y duda”. Entonces sí entiende lo que parece que no entiende. Pero no le interesa que lo critiquen por sus abusos y corrupción.

- Anuncio -spot_img

MÁS RECIENTE

NO DEJES DE LEER