(4 de marzo, 2014).- El 26 de febrero del año pasado, Elba Esther Gordillo Morales, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), fue detenida tras ser acusada de desviar 2 mil 600 millones de pesos que pertenecían a los recursos del magisterio, para su uso personal.
La detención de la polémica líder magisterial provocó un “boom” en la aprobación y credibilidad de Peña Nieto ante la ciudadanía mexicana, pues se hizo creer que se estaba poniendo fin a la historia de corrupción económica y política dentro del SNTE y se iniciaba un proceso de democratización del magisterio.
Sin embargo ha pasado un año desde la detención de Elba Esther Gordillo y la promulgación de la reforma educativa y de acuerdo al análisis del politologo Ricardo Raphael todo sigue igual, siendo la detención de la maestra y la llegada de Juan Díaz de la Torre –nuevo dirigente del SNTE- un simple movimiento de “barajas”.
El poder que había acrecentado Elba Esther Gordillo fue la principal razón de su detención, pues podía vetar prácticamente cualquier decisión que no le fuera conveniente a sus intereses, señaló el autor del libro ‘Los socios de Elba Esther’.
Es por ello, añade, que todo este poder se remueve con su detención y empieza una baraja nueva:
“Que no estoy tan seguro que sea mejor, hay que aclarar, pero tiene reglas nuevas, procedimientos nuevos y tiene temas nuevos en el tintero”, afirmó.
A su vez, Ricardo Raphael, precisó que a un año de la ausencia de la dirigente magisterial no se han dado destellos de iniciar la democratización del SNTE y aseguró que “no está, ni estará en la preocupación del gobierno, pues ahora ha recuperado la rectoría del control sobre el sindicato.”
Finalmente aseveró que “el SNTE ahora es un eslabón más -considerado el sindicato más grande de América Latina- de control que tiene el presidente de la República”, tal como sucedía en los últimos años del siglo pasado, cuando el sindicato de maestros eran tan solo una extensión más de los intereses del PRI.

