(21 de octubre, 2015. Revolución TRESPUNTOCERO).- La intensa sequía y una plaga en sus cultivos, mantiene al borde de la crisis a más de 4 mil familias de pequeños productores de sorgo del Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, y aunque desde hace meses solicitaron la intervención inmediata y el apoyo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y Acuacultura (Sedafpa) del gobierno del estado, los funcionarios han hecho oídos sordos y no ha habido una sola respuesta.
La plaga del pulgón amarillo y la falta de lluvia, han generado daños, tan sólo en Oaxaca, en 24 mil hectáreas, ocasionando la pérdida de la producción del ciclo primavera-verano. A nivel nacional, más de 2 millones 254 mil 558 hectáreas, ubicadas en estados como Durango, Sinaloa, Guanajuato, Chiapas, y Yucatán, han sido invadidas.
En total, se ha perdido la producción de 11 millones 114 mil toneladas del producto, que podría haberse vendido en 20 mil 890 millones de pesos.
Y aunque desde hace cinco años los productores alertaron al entonces gobierno federal panista encabezado por Felipe Calderón, de que la plaga procedente de África –y que se fortalece por las condiciones de sequía y aumento de calor- ya había entrado a Estados Unidos y empezaba a propagarse hacia nuestro país por los estados del norte, por Tamaulipas, no prepararon o acordonaron la zona, no declararon zona de emergencia ni tomaron precaución alguna.
Falta de sensibilidad y corrupción, dos de los problemas
Carlos Domínguez Cruz, comisariado del Ejido de Santo Domingo explicó que los pequeños productores exigen al Congreso de la Unión –a través del Senado de la República y de la Cámara de Diputados- hacer un llamado a las autoridades federales para que declaren al Istmo de Tehuantepec zona siniestrada por sequía y poder acceder a los recursos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) pues hasta ahora, las dependencias del ramo han mostrado incapacidad para atender la problemática.
El campesino istmeño explicó que aunque sus costos de producción oscilan entre 8 y 10 mil pesos por hectárea, el seguro por contingencias pretende pagar hasta mil 500 pesos, lo que no alcanza ni para comprar un bulto de semillas, por lo que exigen que el gobierno federal les apoye, aunque sea, para solventar los costos ya hechos y para facilitar el acceso a programas enfocados a los ganaderos, pues ante la falta de alimento para los animales, tendrán que comprarlo en otras entidades.
Aunado a esto, los campesinos afectados se verán en la necesidad de quemar la poca cosecha que pudieron obtener, pues esta ya está contaminada y si se ocupa nuevamente para la siembra, la plaga aparecerá de nuevo, por lo tanto, también exigen que las dependencias implementar un programa de sanidad vegetal que les permita volver a hacer uso de sus tierras.
“Un ejidatario o un productor que no tiene tierras, no tiene identidad. No queremos vivir como rémoras, como parásitos de los gobiernos, pero sí queremos que nos atiendan. A cambio ofrecemos que no habrá más corrupción en el campo mexicano, en el oaxaqueño y en el Istmeño en particular. Estamos diciéndole a las instituciones federales y estatales, que en aquellos lugares donde haya duplicidad de nombres, duplicidad de superficie, en automático los eliminen, pero le pedimos al gobierno federal que se ponga las pilas”, explicó el ejidatario.
Domínguez denunció que “hay muchos funcionarios disfrazados de empresarios” que lucran con la distribución de insecticidas, químicos y semillas; por ejemplo, “el día de ayer tuvimos una reunión con Sanidad Vegetal y lo único que dice es: ‘tengo dos millones para dos mil hectáreas’, cuando nosotros estamos luchando por 25 mil hectáreas siniestradas en el campo oaxaqueño”.
“Lamentablemente México es el país en el que no pasa nada y la corrupción, es la seguridad de todos ellos”, dijo el ejidatario.
Por el campo, hasta la vida
En el viaje de más de 12 horas del Istmo de Tehuantepec a la Ciudad de México, los ejidatarios sufrieron un accidente que envió a cinco de ellos, al hospital de la Cruz Roja ubicado en Polanco.
El autobús en el que viajaban perdió los frenos en la autopista México-Puebla, a unos metros de la última caseta antes de entrar a la capital de la República y por poco, vuelca. Tres de sus compañeros, tuvieron que ser ingresados al nosocomio de urgencia.
“Casi se vuelca el carro, pero no hay problema. Aquí estamos para demandar lo que queremos: necesitamos apoyo para el campo. Necesitamos la declaratoria de emergencia”, subrayó Domínguez.
María Teresa Santiago, representante de campesinos y productores de sorgo del Istmo denunció que desde hace cinco años alertaron a las autoridades federales de la presencia de la plaga en México; sin embargo, los funcionarios desestimaron los señalamientos y siguieron como si nada, a pesar de que al menos el 80 % de los ejidatarios de la zona viven de la producción de sorgo.
La representante de las Mujeres Campesinas del Istmo, Alma Rosa Santiago Castillo afirmó que “Oaxaca vive y seguirá viviendo en la pobreza si no nos levantamos, si no alzamos la voz. Este gobierno, el de Oaxaca, prometió mejores condiciones, pero fue una promesa vana que no ha cumplido”.
“Mis compañeros y compañeras que viajamos del Istmo, arriesgando nuestra vida, estamos aquí presentes para exigirle al gobierno federal de Peña Nieto que los recursos del campo sean para el campo. Él mencionó en el paquete de presupuesto que había 4 mil 500 millones de pesos para el campo mexicano. ¿En dónde se ha dado ese dinero?”, cuestionó Santiago Castillo.
Domínguez Cruz agregó que otra problemática a la que tienen que hacer frente los ejidatarios, son los créditos que adquirieron –en bancos o con agiotistas- para poder sembrar las hectáreas que ya se perdieron y aunque han vendido varias de sus pertenencias para saldar sus deudas, estas no han podido ser cubiertas.
“Estamos dolidos, pero por ello no vamos a claudicar. Y aunque el día de hoy hubiese fallecido alguno de nuestros compañeros, acá estaríamos, exhibiendo a la opinión pública lo que el campo mexicano necesita y lo que la sociedad rural estamos exigiendo”, dijo Domínguez.


