Andrés Piña / @AndresLP2
(08 de junio, 2014)
Amor, a veces hablamos como queriéndonos en silencio.
Existen marchas que caminan bajo el suspiro de lluvia, amor que atraviesa una mirada. De repente se me agolpan las palabras, como pequeños tulipanes en cajitas blancas. Hay conversaciones, vidas que suceden en el silencio, en ese callado motivo del ausente, amor que atraviesa tu cuerpo. Ojos que siguen mirando en el claro fulgor de la tarde.
Un día pintado de colores; hay marchas y multitudes que atraviesan una mirada, pintada por crayones y plumones, pintada por manos humildes. Todos como un mar de cuerpos, toda la vida dibujada en tus ojos. Personas pintadas, hombres mujeres y niños, la vida no se agota, sigue en silencio. En el silencio hay algo más allá de nosotros, algo que es nuestro, un hijo una vida, un retrato, una foto, un abrazo. Amor inflado en globos que son palabras. La historia cae sobre almohadas doradas con olor a guayaba y mango. Árbol grande de hojas sedosas, árbol inmenso, voz de azul fuerte. Canto de justicia en las demasiadas palabras que se bañan en silencio.
Entre todos los sonidos de la ciudad, existe uno diferente a los demás, es el sonido que produce el silencio de una voz, sonido que guarda la belleza de una flor y que intimida a un ejército entero, pues habla desde el dolor. En silencio se conversa con el futuro y con el pasado. Entre todos los sonidos de la ciudad, el silencio de la voz confronta al palacio de gobierno. Pues el silencio de la voz humana es diferente a todos los demás, es más puro, más inconforme, menos dogmático y más amoroso. Los jóvenes se aman en silencio, qué triste se aman los jóvenes en silencio. Existen marchas que caminan calladas, pues escribimos amor sin decirlo y nos queremos cuándo no hablamos.
Amor, a veces hablamos como queriéndonos en silencio.


