Las Farc han pedido un acceso especial a los medios pero, ¿qué significa para Colombia un medio de comunicación en manos de las FARC?
Pablo Gámez – Luisa Fernanda López / Radio Nederland Wereldomroep Latinoamérica
Fotografía: http://pazfarc-ep.org/
(12 de agosto, 2013).- Iván Márquez, el número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, fue directo: “Tanto el nuevo movimiento que surja del paso de las FARC a la actividad política legal como otros grupos que se creen cuando se alcance un acuerdo de paz, deberán tener condiciones especiales en el acceso a los medios de comunicación.”
En el marco de los diálogos que tienen lugar desde septiembre de 2012 en La Habana, Cuba, entre las FARC y el gobierno colombiano, Márquez agregó que “por acceso se entiende el acceso a la propiedad y a la participación en los medios públicos estatales incluida su programación. En todo caso la financiación será estatal. En especial, se financiará un diario impreso, una revista de teoría y análisis político, una emisora y un canal de televisión de cobertura nacional”.
La noticia llegó pronto a los principales medios de comunicación colombianos, siendo ampliamente reproducida e iniciando un debate en una sociedad afectada por un enquistado conflicto armado. ¿Cómo entender la propuesta de la guerrilla de las FARC? ¿Debe una sociedad democrática financiar un espacio de comunicación a una guerrilla que podría convertirse en un partido político?
Romper el monopolio
Uno de los periodistas más curtidos en el cubrimiento del conflicto colombiano y un amplio conocedor de la guerrilla de las FARC, Jorge Enrique Botero, cree que la propuesta no debió de ser muy bien recibida por parte de los dueños de los medios en Colombia.
Con ella, opina Botero, “se rompería un larguísimo monopolio de propiedad sobre los medios, que además va en consonancia con la monopolización que ha habido de la escena política a partir del bipartidismo. La expresión mediática de este fenómeno político ha sido el poder y la propiedad sobre los medios por parte de unos pocos. La posible aparición de un medio de las FARC debe preocupar, sin lugar a dudas, a estas personas”.
Sin embargo, Edulfo Peña, editor político de El Tiempo, el periódico más influyente e importante del país, piensa que la propuesta está siendo analizada pero que no asusta a nadie y que aunque hay sectores que aún se resisten a ver en la vida civil y política a miembros de la guerrilla, “la mayoría de los colombianos los prefieren en la calle y no empuñando un fusil”.
El editor político de El Tiempo recuerda que no sería la primera vez que una situación como esta tuviera lugar en el país puesto que, “en la década de los 80, cuando la desmovilizada guerrilla del M 19 firmó la paz, obtuvo y mantuvo por varis años, un noticiero de televisión”.
Sin medios no hay política
Hoy en día no se concibe la política sin la poderosa maquinaria de opinión que significa acceder o controlar los medios de comunicación. La política se hace con medios y las FARC quieren convertirse precisamente, en una fuerza política. Para ello, y para competir en igualdad de condiciones, necesitan los canales que le permitan acceder a la sociedad en su conjunto.
Hasta ahí la cosa no suena tan descabellada. Lo que no entiende Edulfo Peña de El Tiempo es por qué deberían ser financiados por el estado. “Aquí el estado no le financia medios a nadie, ellos tienen que venir a competir con la sociedad; así como tendrán que venir a buscar votos, tendrán también que venir a buscar los recursos para esos espacios de comunicación”.
Otras opiniones, otras verdades
De ocurrir, la entrada de un medio de comunicación a la parrilla informativa colombiana en manos de las FARC, contribuiría a diversificar el abanico de opiniones. En ello están de acuerdo Edulfo Peña de El Tiempo y Jorge Enrique Botero.
Para éste último, autor de Últimas Noticias de la Guerra, la aparición de un nuevo medio sería muy bien recibido por el público que está ansioso de encontrar nuevas miradas de nuestra realidad. De que en los medios de comunicación aparezcan nuevas voces, aquellas que han sido silenciadas a lo largo del tiempo.”
Botero es de la opinión de que “el tratamiento que le han dado los medios de comunicación de Colombia al larguísimo conflicto armado ha sido bastante deplorable. Se han manejado matrices de opinión distorsionantes de la realidad. En esa medida, el público colombiano ha tenido una versión bastante borrosa del conflicto que afecta Colombia desde prácticamente la mitad del siglo XX”.
Y precisamente el punto final de esos 50 años de guerra es lo que une hoy, mayoritariamente a los colombianos. Una paz por la que, dice El editor político de El Tiempo, “la sociedad sabe que tiene que hacer concesiones y pagar un precio”. El precio por reconstruir un país más democrático, en el que quepan todas las miradas.



