- Los Hermanos Musulmanes toman las calles contra del golpe de Estado
- La simbólica plaza Tahrir, blindada por el ejército y la policía
- Las fuerzas de seguridad egipcias arrestan a 423 personas en El Cairo
Cuatro décadas después, Egipto festeja este domingo la ‘victoria’ en la guerra árabe-israelí de 1973 entre estrictas medidas de seguridad y salpicado de protestas rivales. El enemigo no viene ya de fuera. Los Hermanos Musulmanes y sus aliados, demonizados por el nuevo régimen, han tomado las calles de todo el país en contra del golpe de Estado que derrocó a Mohamed Mursi mientras la simbólica plaza Tahrir de El Cairo, blindada por ejército y policía, se ha rendido a los uniformados y a su líder Abdelfatah al Sisi.
Los choques entre islamistas y fuerzas de seguridad han dejado al menos 44 muertos y 229 heridos en todo el país, según el Ministerio de Sanidad. Los Hermanos Musulmanes han informado de que partidarios de Mursi han perdido la vida en la céntrica calle Ramsis de El Cairo; en el distrito capitalino de Doki y en Delga, a unos 300 kilómetros al sur de la capital egipcia. Además, las fuerzas de seguridad egipcias han arrestrado a 423 personas en El Cairo.
Delga, situada en la provincia de Minia, estuvo bajo control de los islamistas desde el brutal desalojo de las acampadas el 14 de agosto hasta hace tres semanas, cuando las fuerzas de seguridad lanzaron una ofensiva para reconquistarla. Los cuatro manifestantes han muerto cuando la marcha islamista se aproximaba a la comisaría de la ciudad. Los afines a Mursi han lanzado piedras a la policía, que ha replicado abriendo fuego.
El país árabe celebra la efemérides que allanó el camino para recuperar el Sinaí en estado de alerta. Las autoridades han reforzado la seguridad después de que el viernes cinco manifestantes islamistas perdieran la vida en varios choques con la policía. Ambos bandos, barbudos y afines a la cúpula castrense, se han citado en Tahrir, lo que ha despertado el temor a una nueva jornada sangrienta.
La presidencia advirtió ayer que cualquiera que proteste contra las fuerzas armadas durante este domingo será considerado un agente extranjero. “No es digno convertir la batalla contras las autoridades en un conflicto contra la nación“, indicó el portavoz presidencial Ahmed al Muslimani en declaraciones a la agencia estatal de noticias Mena. El Ministerio del Interior, por su parte, ha señalado que impedirá “cualquier acción fuera de la ley o tentativa de obstaculizar servicios, carreteras y avenidas por parte de quienes instigan al caos”.
Tributo a los héroes
El ardor guerrero recorre la parrilla televisiva y los aledaños de Tahrir, el perímetro que en 2011 derrotó a Hosni Mubarak. A primera hora de la mañana cazas F-16 del ejército egipcio han atravesado el cielo de la capital. Anoche, en una alocución televisiva, el presidente interino Adli Mansur instó a participar en los festejos. “Celebrad la victoria (de 1973 contra Israel) y apoyad al ejército en cualquier barrio, calle y plaza de Egipto”, arengó.
La Hermandad, en cambio, no se achica y desafía las amenazas. El viernes sus acólitos protagonizaron una demostración de fuerza con las protestas más multitudinarias desde el desalojo de los campamentos en El Cairo, que se saldaron con más de 600 muertos. Y este domingo miles han tomado las calles de varios barrios de El Cairo, Alejandría y las ciudades del Delta del Nilo y el sur del país.
La alianza que reúne a los islamistas ha llamado a convertir las manifestaciones en “un tributo a los héroes del Ejército nacional y patriótico” frente a la actual cúpula castrense, responsable de la asonada que desbancó a Mursi el pasado 3 de julio. “Los auténticos líderes son quienes cumplen con su responsabilidad en circunstancias difíciles y apuntan sus armas hacia el verdadero enemigo, en las fronteras de la patria”, agregó el bloque en un comunicado.

