Alejandro Solalinde Guerra, sacerdote y activista, sostuvo que el presidente Andrés Manuel López Obrador, evitó una carnecería en Culiacán al dejar libre al hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán”, Ovidio Guzmán López.
En este sentido consideró que el mandatario perdió una batalla ante el crimen organizado en Sinaloa, pero no la guerra. Además de mencionar que lo ocurrido en Culiacán fue una probadita de la cruda realidad de como México se convirtió en un narco- estado.
Mencionó que México se encuentra en una etapa diferente en la que el Gobierno no le está apostando a la violencia, porque al mal no se le puede combatir con maldad.
Solalinde dijo que en el operativo de seguridad para capturar al narcotraficante hubo un punto débil, pues la Guardia Nacional no se esperó a que se diera la orden de aprehensión y por eso se vieron rebasados en número por los criminales.
De esta manera dijo que López Obrador tenía dos opciones, capturar a un delincuente que tarde o temprano va a caer, o defender la vida de personas inocentes que no tenían nada qué ver en este conflicto.


