México ajusta su política comercial con un mensaje claro: no se trata de enemistades ni de cierres, sino de fortalecer el empleo, la industria y el desarrollo nacional. Así lo dejó en claro la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al explicar que la aplicación de aranceles responde a una estrategia previamente definida y no a una decisión improvisada.
La mandataria subrayó que el país busca exportar más productos de los que importa, equilibrar el comercio exterior y proteger los empleos mexicanos, sin afectar las relaciones internacionales ni el acceso a bienes esenciales para la población.
Una decisión planeada, no una reacción
Sheinbaum explicó que el paquete arancelario estaba contemplado desde la presentación del Plan México, por lo que su implementación forma parte de una ruta de desarrollo industrial ya trazada. En ese contexto, aclaró que no existe un ánimo de confrontación con ningún país, incluidos aquellos a los que se aplican los ajustes.
“No queremos enemistad con ningún país, sencillamente son decisiones que se toman en acuerdo con distintos sectores empresariales o industriales en nuestro país, desde pequeños hasta grandes, para fortalecer el empleo y el desarrollo de México”, aseguró la mandataria.
Diálogo internacional y coordinación económica
La presidenta informó que el gobierno federal mantiene pláticas con distintos países, a través del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, así como con embajadores y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), con el objetivo de explicar el alcance de las medidas y mantener canales abiertos de comunicación.
Este enfoque, señaló, busca cuidar la relación comercial al mismo tiempo que se corrigen distorsiones generadas por importaciones que compiten en condiciones desiguales con la producción nacional.
Sin impacto inflacionario y con prioridad en el empleo
Uno de los puntos centrales del mensaje fue la tranquilidad para los consumidores. Sheinbaum afirmó que el paquete no provocará inflación ni aumentos en alimentos, ya que se cuidó que muchos productos, incluidos insumos intermedios, mantuvieran los aranceles previos.
“Desde que llegamos al gobierno presentamos un plan para el desarrollo industrial del país. No va haber inflación, ni en alimentos derivado de estas medidas, ni en muchísimos productos”, comentó.
La presidenta reiteró que la prioridad es evitar la pérdida de empleos y, al mismo tiempo, generar más oportunidades laborales a partir de la inversión pública y privada.
Recaudación con objetivo productivo
Además del impacto en el empleo y la industria, la aplicación de los aranceles permitirá una recaudación estimada superior a 30 mil millones de pesos anuales. No obstante, Sheinbaum fue enfática en que el objetivo central no es fiscal.
La mandataria explicó que la medida busca proteger el empleo, fortalecer la industria nacional y corregir desequilibrios en el comercio exterior, más que incrementar ingresos por la vía impositiva.
Estas declaraciones fueron realizadas durante la Mañanera del Pueblo de este lunes 15 de diciembre, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se delineó el alcance de la estrategia arancelaria y su papel dentro del Plan México como motor de desarrollo económico y productivo.
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