(17 de febrero, 2016).- A dos días de que se cumplan 10 años de la tragedia en Pasta de Conchos donde 65 trabajadores perdieron la vida al quedar atrapados después de una explosión mismos que aún permanecen dentro de la mina, salió a la luz información de una supuesta investigación que dio como resultado el riesgo de contraer una enfermedad potencialmente mortal si se entra a dicha mina.
La operación fue solicitada por Grupo México, presidido por el empresario German Larrea y propietario de la mina 8 de Pasta de Conchos, y arrojó datos de que dentro del lugar hay agua contaminada con enfermedades infecciosas como VIH, hepatitis, tuberculosis y patógenos entéricos, que podrían ser contagiosos para quienes entren.
El peritaje fue llamado “Evaluación de las operaciones de recuperación en la mina de Pasta de Conchos y resultados de los futuros esfuerzos de recuperación”, elaborado por D.G. Wooton, los mineros atrapados podrían estar infectados por alguna enfermedad potencialmente mortal, apunta pese a que el virus del VIH no se transmite a través del agua por ejemplo.
“El nivel de agua cubre el área donde las víctimas estaban trabajando, resultando que el agua ha estado en contacto con los cuerpos en descomposición”, señala el documento, cuya información fue difundida por el diario Vanguardia.
“Esta exposición puede suponer severos riesgos a la salud al personal de la mina, a sus familias o a la comunidad entera”, puntualiza la investigación realizada del 23 al 27 de marzo de 2007.
Al respecto, la directora de la organización Familia Pasta de Conchos, Cristina Auerbach Benavides, señaló que en todas las minas hay sobrevivientes y “las explosiones de gas no rondan por la mina buscando mineros. Tienen su propia trayectoria y su propia lógica de acuerdo a la física, no a la voluntad de Grupo México”.
Entonces, dijo, sí hubo sobrevivientes, “ellos los dejaron ahí y esa es su responsabilidad, esa es la razón por la que no quieren hacer el rescate”.
También en la investigación no se justifica el estado alarmista donde se dice que es muy peligroso entrar para recuperar los cuerpos cuando existen los denominados trajes NBQ que son una indumentaria de protección individual que junto con máscaras especiales aíslan al cuerpo de cualquier agente biológico y/o químico.
El proceso que llevó a dichos resultados comenzó cuando se analizaron muestras de agua tomadas de un agujero de bombeo donde se encontraron altos niveles de bacterias coniformes y aeróbicas, comúnmente encontradas en cadáveres en descomposición.
Esta teoría es reforzada por un segundo informe —también ordenado por Grupo México y elaborado por Donald McBride, supervisor inspector para la Oficina de Minas y Minerales de Illinois— que indica que la mina “podría contener agua contaminada de enfermedades posiblemente mortales”.
McBride advierte que arriesgarse a recuperar los cuerpos podría ser un peligro para la salud.
“Los cuerpos de los 63 mineros perdidos se han descompuesto en estas áreas por más de 13 meses. Creo que muchos de ellos están en o debajo de esta agua. Temo que las bacterias y los niveles de contaminación en esta agua, que ahora está totalmente saturada en los suelos de la mina, los escombros, materiales y todo lo que los trabajadores de recuperación encontrarán, estará contaminando con algunas terribles enfermedades posiblemente mortales”, cita el documento.
Con información de Vanguardia y Proceso


