Así se organiza la protesta contra Monsanto en México

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Por Érika Paz

(24 de mayo, 2014).- Hoy se lleva a cabo la segunda Marcha Mundial Contra Monsanto, empresa transnacional que desde 1901 ha modificado genéticamente las semillas, además de promover la  utilización de agroquímos y herbicidas que causan daños en la salud, alteran los tejidos de algunos órganos como el riñón, hígado, estómago, intestino y pueden acarrear alergias, así lo revelan algunos estudios científicos entre los que se encuentran los del Dr. David Schubert, experto en neurobiología, cuyos estudios se enfocan en enfermedades como el Alzheimer y el parkinson.

Esta marcha se replica en más de 40 países y más de 400 ciudades. A raíz de la primera convocatoria por Occupy Monsanto en Estados Unidos, el año pasado jóvenes del movimiento #YoSoy132 se pusieron en contacto con los organizadores para saber si estaba registrada alguna manifestación en México con el fin unirse a la protesta.

Sin embargo, hasta ese momento ninguna organización había tomado la bandera ante la amenaza de la incursión de Monsanto a México y su intento por patentizar las semillas del maíz y modificarlas genéticamente, por lo que las y los jóvenes se pusieron en contacto con otros colectivos para convocar a la marcha en México.

En el transcurso de un año se han realizado diversas acciones entre las que se encuentran la entrega de más de 17 mil firmas al secretario  de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Enrique Martínez y Martínez, en contra de los transgénicos y de Monsanto, sin embargo  “no hubo ninguna respuesta de él. Realizamos el piñatazo [el 16 de septiembre de 2013], era la alegoría de romperle la piñata a Monsanto, en una acción lúdica retomando los símbolos mexicanos que nos unen, hemos hecho campañas en Twitter conjuntamente con la campaña nacional en defensa del maíz, y el día nacional del maíz el 29 de septiembre”, comenta Javier Pichardo.

En una reunión  en la que se llevan a cabo los preparativos para la marcha, Ana de la Cruz comenta que han fomentado la organización a través del encuentro con grupos como “Comidas, No Bombas, con las compañeras de Somos las Sin Nombre y varios otros colectivos, como el Agrofestival y también con la organización El Rancho Electrónico”.

Mientras coloca un breve instructivo de siembra en  pequeñas bolsas de papel con el logo: Carnaval del Maíz, que contienen semillas de frijol y maíz, señala que la Red de Medios Libres, como TejeMedios, Radio Zapote también han sido un apoyo fundamental.

Para visibilizar un tema como éste han generado el contacto con artistas como Héctor Buitrago de la banda de rock Aterciopelados o Rubén Albarrán de Café Tacuba, quien este día se presenta en la ciudad de Oaxaca, en donde también el artista plástico Francisco Toledo apoyará la movilización.

Además, se han realizado foros en la universidades para sensibilizar a la comunidad estudiantil sobre la importancia de la defensa del maíz, en donde expertos nacionales e internacionales en la materia han ofrecido conferencias y talleres.

En nuestro país esta marcha se acompaña desde hace un año con el nombre “Carnaval del Maíz”, dado que, “para ese momento ya había ocurrido lo del 1ro de diciembre, [#1DMx, cuando se reprimió a la juventud que se oponía a la toma de protesta como presidente] a partir de entonces se empezaba a criminalizar la protesta de forma brutal y empieza a tener consecuencias como que las personas ya no piensan en salir a la calle, ya les da miedo tener algún enfrentamiento con la policía”, señala Ana.

Fue por ello que adoptaron la palabra carnaval, la cual “lleva una mezcla de tradiciones e identidad y más que nada la alegría. La idea era subvertir la forma de protesta y qué mejor que hacerlo de una forma alegre y propositiva. Además de ser una expresión que se utiliza mucho en el campo y es la idea era vincularlo con la ciudad”.

Por ello, decidieron agregar a la defensa del maíz y a la crítica a Monsanto por ser un  monopolio de la alimentación “una protesta lúdica pero con todo un trasfondo político. También lo que se ha buscado es vincular a la juventud urbana, porque como jóvenes tenemos muchas ganas de participar”, profundiza Iván Jiménez.

Jiménez subraya el papel de las y los jóvenes que participaron en el #132 a través de los contactos y redes de participación, como una “forma de crear pertenencia, pero también con una lucha, con un sentido, en este caso el recuperar el maíz así como todo lo que conlleva la milpa, todo en la ciudad. Con el objetivo de involucrar e ir creando consciencia en los jóvenes”.

En palabras de Ana, Monsanto “es como uno de los síntomas de todo un panorama general, en realidad es un problema más grande. Monsanto representa el despojo de la tierra y de la vida. Pantenta semillas y se le va expropiando a la gente que por siglos las ha cultivado, en el caso de México, el maíz. Además de causar daños en la salud de millones de personas”.

A los daños señalados se deben agregar las afectaciones económicas y legales a los campesinos, a quienes se les ha demandado, “porque se han encontrado campos contaminados con transgénicos”, a través del polen en el aire. “Se están apoderando de la comida, con esta forma de control de los alimentos que representa el control de la sociedad”.

Daniela Villnanueva interviene en la charla en tanto las manos de todas y todos trabajan con las semillas y volantes de información: “Son dueños de las semillas, producen pesticidas y también resulta que son dueños de las grandes farmacéuticas, te envenenan y te contaminan, y luego te venden los medicamentos muchas veces inaccesibles para gran parte de la población, para enfermedades como el cáncer, la diabetes, el autismo el Transtorno de Déficit de Atención”.

 

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Es por ello que además de las demandas de etiquetar los alimentos con transgénicos de Monsanto, los jóvenes hacen un llamado a la gente para que en el Carnaval de Maíz y Marcha Mundial Contra Monsanto, lleven  todos los productos que hacen con sus propias manos.

“Llamamos a la autogestión, a la gente que siembra en sus huertos aquí en la ciudad, que hacen sus bolsas, playeras, carteras. Van a participar compañeras que hacen huertos urbanos, que hacen pastas de dientes, desodorantes todo con productos naturales”, comenta Daniela.

A la convocatoria en la Ciudad de México, se suman productores de Milpa Alta, Xochimilco, del Estado de México, Morelos, para hacer un intercambio de “conocimiento, de semillas, todo con mucho cuidado, dado que también es una forma de revertir esa ominosa ley de 2007, [La ley Sobre Producción, Certificación y Comercio de Semillas, promulgada por Felipe Calderón] en donde se dice que las semillas pueden ser certificadas”, expresa Daniela.

Productores de comida, talleristas, artistas, agricultores, sociedad civil, jóvenes y niños comparten de esta protesta lúdica en donde se informa y conviven generaciones en torno a una semilla que es parte de la identidad del pueblo mexicano, así como uno de los alimentos básicos al que Monsanto, una empresa transnacional, pretende patentizar.

 

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