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Aumentan los problemas sociales

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Jorge Meléndez Preciado/@jamelendez44

Todavía no concluye la polémica acerca de si estamos o no en recesión, en la que tuvo que intervenir el mismo  Enrique Peña Nieto (nuevamente el Inegi da una cifra intranquilizadora: el desempleo llegó a 2. 5 millones de personas, 52 mil más que hace un año), cuando se desatan movilizaciones sociales diversas,  un grupo importante de líderes se rebela contra posiciones oficiales y hay reclamos internacionales por el descuido gubernamental a los derechos humanos.

Vayamos por partes.

En Tamaulipas hubo manifestaciones. La más nutrida en Tampico, y menos numerosas en otras localidades. El reclamo era uno: es necesario frenar  a la delincuencia que impide las formas más elementales de convivencia, cobra derechos de piso y de vida y se burla de las autoridades, en especial del gobernador: Egidio Torre Cantú.

Según algunos medios impresos, algunos miles salieron a las calles, pero en las redes sociales como en diarios, especialmente La Jornada (12 de mayo), los reclamantes eran una inmensidad. Frente a ello, las autoridades y hasta Los Zetas se tuvieron que replegar. Y es que no podían aceptar que la paciencia se acabó.

Por si algo faltara, fue detenido el jefe de escoltas de Egidio, Juan Manuel López, quien es acusado de haber asesinado al jefe de la inteligencia gubernamental de esa  entidad: Salvador Haro.

Pero no ha sido todo, misteriosamente el secretario particular del titular de Finanzas, Ramiro Higuera, recibió un balazo en la cabeza.

Estamos pues, ante una serie de hechos delictuosos por todos lados. Ya no es simplemente la población que reclama correctamente que la gente no tiene guardaespaldas ni protección. El asunto es tan grave que los crímenes y la desprotección en los primeros círculos es casi total. Y los hampones están en las altas esferas gubernamentales.

Ante dicho panorama, tuvo que desplazarse el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong a Tamaulipas, mejor conocida como Mataulipas. El objetivo: llevar operadores que puedan hacer un trabajo más o menos decente para tranquilizar a los ciudadanos. Ahora, según reportes, no se tratará de un comisionado, sino de  cuatro al menos, los cuales puedan actuar  en diferentes lugares para  calmar las aguas.

Esto puede ser, incluso, contraproducente, ya que sabemos  que cuando dos o más tienen  mando, siempre hay desorden y pleito por los protagonismos. Pero en fin, ojalá por la salud del Estado que todo mejore  en lugar de empeorar.

En Morelos, el asesinato del profesor –investigador de la UAEM–, Alejandro Chao Barona y de su esposa, Sara Rebolledo, hizo que se realizara una manifestación el lunes 5 de mayo, de muy amplias proporciones. Ya antes otra de buen tamaño la había encabezado Javier Sicilia. Éste afirma  que Graco Ramírez miente.

Nuevamente se mostró la ineptitud del gobernador  y su secretario general, Jorge  Messeguer. Ambos trataron primero de evitar la marcha y luego, para que no saliera el contingente, intimidaron al rector, Alejandro Vera Jiménez. Los funcionarios lejos de lograr sus objetivos, hicieron que los universitarios y ciudadanos se indignaran más.

Y es que en la Universidad de Morelos han ocurrido secuestros de estudiantes, balaceras contra guardias y hasta la muerte de uno de estos, Jesús García Gutiérrez. En todos los casos, las investigaciones llevadas a cabo dejan mucho que desear.

Según el procurador Jesús Murillo Karam, hay tres entidades que son consideradas focos rojos: Tamaulipas, Morelos y Michoacán (Proceso, 1958). Por lo tanto, es elemental el gran descontento existente, la falta de autoridad de Graco para resolver problemas y la necesidad –todavía ausente– que el gobierno federal intervenga para que ponga orden.

Hay, por cierto, un grupo delictivo llamado Los Pelones que ha amenazado de muerte a los 71 consejeros universitarios. No hacer nada en el ámbito federal es jugar con la vida de muchachos y profesores.

Sabemos que José Manuel Mireles fue destituido como vocero de las Autodefensas de Michoacán. Pero esto lejos de ser un triunfo para el comisionado Alfredo Castillo, ha resultado un movimiento en contra de la autoridad federal. Ello porque un grupo importante se denomina: “Todos somos autodefensas” (Sin Embargo, 13 de mayo).

Los integrantes son el padre Alejandro Solalinde, apoyo fundamental  de los migrantes; una de las líderes de “Salvemos Tamaulipas”, Tania Vázquez; Jaime Rodríguez “El Bronco”, de García, Nuevo León; el empresario Ramón Alejandro Vaca; el defensor de chicanos, José Jacques Medina; el general creador del Ombudsman Militar, José Francisco Gallardo, y el estudiante de la UNAM, Juan Antonio Negrete, entre otros.

Y la cereza en el pastel la puso Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, quien señaló: México es muy propositivo en foros internacionales pero carece de medidas para evitar la impunidad existente contra periodistas, defensores de derechos humanos, migrantes y mujeres. Y anotó la inseguridad en nuestra patria es mayor a 80 por ciento, debido a que prevalece la tortura y la falta de castigo a los responsables de ilícitos.

Cuatro asuntos que deben preocupar, seriamente, al gobierno federal, el cual no sale de sus broncas económicas cuando le saltan varias liebres.

PD: En Sinaloa hay movimientos por el asesinato de  Sandra Luz Hernández, cuyo hijo, Edgar García Hernández,  quien  trabajaba en la Procuraduría, fue desaparecido desde el 12 de febrero de 2012 y no se había hecho nada para localizarlo.

F/Homozapping

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