(11 de diciembre, 2014).- Al seno del equipo peñanietista, están convencidos de que la crisis política, social y financiera que se vive en el país es una “tormenta perfecta” que en algún momento pasará, así lo consideró el periodista Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente Personal titulada “Ayotzinapa: la tormenta del Principe”, donde recuerda la recientes declaraciones que el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño hizo al diario El País, respecto a que no cederían en sus reformas aunque “la plaza pública pida sangre y espectáculo”.
Y es que con este tipo de declaraciones, para el también columnista de El Financiero, Nuño es el arquitecto del aislamiento de Peña, pues como refiere, no es que la plaza pública pida espectáculo, sino que únicamente exige que el gobierno haga su trabajo y que se acepte su responsabilidad.
Para Riva Palacio, las palabras de Nuño son claras y advierten el camino a seguir por Peña Nieto, sin cambios en su administración pues como afirmó el funcionario, su plan es acelerar las reformas de la primera agenda en la segunda del sexenio, lo que considera “beligerancia discursiva desestructurada de los hechos”.
Contrario a ello, es claro que sus reformas tendrán una oposición sobre la marcha, especialmente la educativa, la financiera, y sobre todo la energética y de telecomunicaciones, que están manchadas por conflictos de intereses aunque el gobierno insista en negarlo.
Asimismo, Riva Palacio recuerda las afirmaciones del jefe del gabinete, en cuanto a que no habrá represión, sin embargo, ésta ya se hizo presente pues como explica: “Cuando menos dos periodistas críticos de las políticas del gobierno están siendo hostigados. Fotografías de los hijos en sobres anónimos llegan como amenaza explícita. Investigaciones federales para buscar elementos de desacreditación personal, han sido ordenadas. Vigilancia con empresas de seguridad privadas, son un recordatorio de que los ojos están puestos sobre los que piensan diferente. Es una regresión en las garantías individuales.”
Por último, expuso que las declaraciones de Nuño sólo dejan ver que en Los Pinos todavía ignoran cosas. “Lo que detonó Ayotzinapa no es una tormenta perfecta. Es un proceso que no desaparecerá”. Y como ejemplo menciona el fracaso que supuso la Comisión de Estado preparada por Peña –donde estaría el rector de la UNAM, José Narro— después de que policías de la Ciudad de México ingresaran a Ciudad Universitaria.


