Alejandro Calvillo Unna, integrante de la organización El Poder del Consumidor, denunció que las autoridades sanitarias defienden a la empresas refresqueras ya que realizan campañas que realmente no promueven la salud pública y sólo desvían la atención del daño que provocan las bebidas azucaradas como lo es la Coca-Cola, que por año se consumen per cápita 180 litros.
Las autoridades han centrado la atención de la sociedad mexicana en que el problema es sólo el balance energético que puede solucionarse con ejercicio y no en que las bebidas azucaradas desarrollan enfermedades cardiovasculares y diabetes, declararon organizaciones y especialistas.
“El financiamiento de la industria, como las refresqueras se ha dirigido a negar la evidencia de los daños del azúcar en estas bebidas. Este es el caso de México, en que las refresqueras han pagado estudios para negar los efectos del impuesto en la reducción de consumo y tratar de evitar que esta medida fiscal sea implementada como se recomendó originalmente para tener una reducción mayor en consumo: un impuesto del 20 por ciento, es decir, de dos pesos por litro”, explicó Calvillo Unna.
México a nivel mundial, el año pasado se posicionó en primer lugar de consumo de bebidas azucaradas, según lo informado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados que se basó en las cifras de la industria refresquera; asimismo el país consume el doble de Coca-Cola de los países pertenecientes a la
Enrique Gómez, integrante de la Asociación Nacional de Cardiología de México, explicó que en México tan sólo en la década pasada incrementó más del 100 por ciento los casos de diabetes relacionados por el consumo de bebidas azucaradas.
Cada año mueren 150 mil personas por males cardiovasculares, infarto al miocardio y enfermedades cerebrovasculares, por lo que se estima que para 2030 casi la mitad de la población fallecerá por estas causas, detalló el especialista.
Cabe recordar que la declaración realizada por Enrique Peña Nieto sobre que él toma Coca-Cola Light fue calificada por Erick Antonio Ochoa, integrante de la Fundación Interamericana para el Corazón, como un acto inmoral, ya que “es como si el presidente recomendara que fumáramos tabaco o mariguana, o que tomáramos alcohol”.
Con información de La Jornada


