(16 de enero, 2015).- Elementos de la Procuraduría General del Estado de México (PGJEM) violentaron y torturaron a dos de las mujeres sobrevivientes a los hechos del pasado 30 de junio para obligarlas a inculparse, señaló la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), de acuerdo con la recomedación 51/2014.
Las víctimas fueron golpeadas por policías y asfixiadas con bolsas de plástico, amenazadas de muerte y de violación sexual contra ellas y sus familiares hasta que aceptaron firmar documentos sin que se les permitieran leerlos.
La CNDH señala que ambas mujeres fueron maltratadas por elementos de la Fiscalía de Asuntos Especiales de la PGJEM para obligarlas a confesar sus posibles nexos con los presuntos delincuentes que perdieron la vida en los hechos del 30 de junio, además de que las amenazaron que no debían hablar de los hechos de esa noche, ni de la actuación de los militares quienes ejecutaron a al menos 15 personas, aun cuando se encontraban desarmados y se habían rendido.
Cuando fueron trasladadas a las instalaciones de la PGJEM, en Toluca, una de las sobrevivientes afirmó que un grupo de oficiales le obligaron a proporcionar su contraseña de Facebook, y la amedrentaron al decirle que ellos sabían cómo hacer hablar a la gente sin que se le notaran los golpes.
Cuando revisaron el contenido de su perfil de Facebook, comenzaron a torturarla, con preguntas en las que ella no sabía las respuestas, razón por la cual la golpearon incesantemente con los nudillos en la cara y en la cabeza por más de 30 minutos. Además de que le advirtieron que no hablara o de lo contrario “su hija quedaría en un orfanato”.
Al día siguiente ella y otra de las víctimas fueron llevadas a otro lugar en donde en el baño continuaron con la tortura: jalones de pelo, golpes en las costillas, asfixia con bolsa de plástico, hasta que uno de los agentes indicó: “esta vieja se nos va a morir”.
Ahí mismo un hombre amenazó con violarla, le hizo preguntas sexuales amenazantes, se bajó el pantalón y le ordenó que se inclinara. Fue cuando aceptó declarar lo que le ordenaron y firmó los documentos sin posibilidad de leerlos y sin presencia de un abogado.
La otra mujer sufrió el mismo tipo de tortura y amenazas, de igual manera fue obligada a firmar una serie de documentos sin presencia de un abogado, además de que fue víctima de insultos por ser trabajador.



