- El Gobierno de México impulsa una discusión nacional sobre el impacto de la tecnología en niñas, niños y adolescentes; especialistas advierten riesgos para el desarrollo cerebral, la salud mental y estiman que las nuevas generaciones podrían pasar hasta 20 años de su vida en redes sociales.
El debate sobre el uso de celulares, redes sociales y plataformas digitales en la infancia y la adolescencia tomó fuerza este lunes, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum reiterara la necesidad de impulsar una regulación consensuada y, sobre todo, una estrategia de concientización dirigida a las familias, ante la evidencia científica que alerta sobre los efectos del consumo excesivo de tecnología en el desarrollo de niñas, niños y jóvenes.
Durante la presentación del tema, especialistas en neurodesarrollo, prevención de adicciones y autoridades educativas coincidieron en que el problema va mucho más allá de las escuelas, ya que gran parte del tiempo que los menores permanecen frente a las pantallas ocurre en sus hogares, donde el acompañamiento de madres, padres y tutores resulta fundamental.
La discusión no es prohibir, sino proteger el desarrollo de niñas, niños y adolescentes
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el propósito no es únicamente prohibir el uso de celulares en las escuelas, sino construir un cambio cultural que involucre a toda la sociedad y permita un uso más responsable de la tecnología.
«Tenemos que hacer concientización porque si solo prohíbes, pues a lo mejor prohíbes que en las escuelas se use el celular; después llegas a la casa y puedes estar con tu hijo o hija cinco o seis horas con el celular en la mano sin desarrollar actividades sociales o de otro tipo que permitan el desarrollo de la infancia y la adolescencia», afirmó.
La mandataria agregó que el Gobierno de México recopila evidencia científica para ponerla a disposición de las familias y fortalecer la toma de decisiones.
«El uso excesivo de las redes sociales y del teléfono celular puede tener implicaciones para el resto de su vida. Y si son todos los niños y todos los adolescentes, pues son implicaciones en general para el desarrollo del país», advirtió.
Mario Delgado: el reto también está dentro de los hogares
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, señaló que la discusión no puede limitarse al ámbito escolar, ya que el acceso de niñas, niños y adolescentes a celulares y redes sociales ocurre principalmente fuera de las aulas.
Relató que durante los recorridos de la presidenta por escuelas, son pocos los menores que levantan la mano cuando se les pregunta si tienen celular propio, pero muchos reconocen que al llegar a casa utilizan los dispositivos que les prestan sus padres.
Para el funcionario, esta situación demuestra que el uso de redes sociales es una responsabilidad compartida entre escuelas y familias.
«Es importante analizar el tema de las redes y el impacto que tienen más allá de las escuelas. Lo que quiere la Presidenta es que hagamos conciencia del impacto que tiene en su desarrollo, en su crecimiento, porque son menores de edad que están desarrollándose físicamente, se está desarrollando su cerebro. Cómo impacta esto es lo que vamos a ver», sostuvo.
Además, advirtió que los algoritmos de las plataformas digitales responden a intereses comerciales, privilegiando contenidos que buscan mantener por más tiempo la atención de los usuarios.
Especialistas advierten cambios en el cerebro por el uso excesivo de redes sociales
La maestra en Orientación Psicológica y especialista en prevención de adicciones, Tania Jiménez García, explicó que el uso problemático de la tecnología activa mecanismos cerebrales similares a los que generan algunas adicciones.
«Cuando hablamos de un uso problemático de la tecnología o un consumo de sustancias hay un proceso en el cerebro relacionado con la dopamina… ante esta sobreestimulación el cerebro se protege, se modifica: deja de producir dopamina y esconde receptores. Las consecuencias son que actividades que antes generaban placer ya no lo producen de la misma manera», explicó.
La especialista precisó que las redes sociales, los videojuegos y otras plataformas digitales generan una liberación de dopamina muy superior a la de actividades cotidianas, lo que puede modificar el funcionamiento cerebral cuando el consumo se vuelve excesivo.
Asimismo, aseguró que es posible recuperar esas funciones, siempre que exista un proceso adecuado de atención y cambio de hábitos.
Hasta 20 años de vida en redes sociales y mayores riesgos para la salud mental
Durante la presentación también se dio a conocer una estimación elaborada por las organizaciones Concieo y LLYC, según la cual las nuevas generaciones podrían pasar hasta 20 años de su vida utilizando redes sociales.
Ante ese panorama, Tania Jiménez García hizo un llamado a fortalecer las acciones de prevención.
«Un llamado a la acción, presidenta, ponemos esta propuesta en consideración y seguir aportando a esta información y concientización», expresó.
Por su parte, Lucía Magis-Weinberg, investigadora de la Universidad de Washington especializada en neurodesarrollo, explicó que entre los 10 y los 25 años el cerebro atraviesa una etapa de profunda reorganización, por lo que resulta especialmente vulnerable a la influencia de las plataformas digitales.
La especialista indicó que las redes sociales y los videojuegos estimulan de manera intensa el sistema de recompensas del cerebro, favoreciendo hábitos automáticos y asociándose con mayores dificultades para mantener la atención, incremento de las distracciones, frustración y problemas de concentración.
También advirtió que el acceso a teléfonos inteligentes antes de los 12 años puede relacionarse con afectaciones en el desarrollo cognitivo, por lo que recomendó fortalecer el acompañamiento familiar, establecer límites al uso de pantallas, promover actividades presenciales y avanzar hacia plataformas digitales más seguras para cada etapa del desarrollo.








