Avanza “terrorismo” fiscal a ciudadanos

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Lilia Arellano

(05 de junio, 2014).- Los dictados para generar orden y tener registros de los movimientos económicos dizque con el fin de evitar el lavado de dinero, van sumando cada vez más y más inconformidades de quienes nada tienen que ver con la delincuencia organizada y si se ven afectados. No son pocos los ciudadanos que ahorran y que no depositan el dinero en los bancos por una y mil razones entre las que priva el que les entreguen porcentajes ofensivos de intereses cuando, en el momento de realizan préstamos se sirven a su gusto, utilizando el anatocismo a todo lo que da, abusando de las comisiones por manejo de cuenta, etcétera. Sin tener nada que ver con actividades delictivas, su efectivo es rechazado hasta en las agencias de autos, no digamos en otros lugares en donde se realizan operaciones que pueden alcanzar cifras que marcan el límite para que no se considere al que las recibe dentro de las “actividades sospechosas”. Un ejemplo de ello está en el Monte de Piedad, en las casas de préstamo como el Rafael Dondé, etcétera.

La llamada “ley antilavado”, generó 953 mil 82 “avisos” e “informes en ceros” relativos a esta actividad. O sea que recibieron 5 mil 384 registros diarios, 224.3 por hora y 3.7 por minuto. Los avisos los mandan los comerciantes que consideran como sospechosa una actividad que es puntal, la de compra-venta. Los informes en ceros son las notificaciones que manda la iniciativa privada cuando no registra ningún ingreso considerado de riesgo. Una y otra y otra vez nos preguntamos si esos son los golpes que se le dan a los narcos, a sus capitales. Parece que no porque existen o crean una y mil formas de evadir cualquier dictado de la ley, para eso tienen a su servicio abogados, contadores, economistas, etcétera.

Dan la impresión de que buscan en donde no hay o cuando pueden generar golpes mediáticos y crear terror en la población. Porque de ninguna otra manera puede explicarse que no sepamos nada sobre la gran fortuna de los verdaderos capos de la droga, de los capitales reunidos por quienes, sin ser los amos totales, si fungen como cabezas de organizaciones que generan grandes sumas de dinero. Mansiones, terrenos, ranchos, vehículos, joyas, obras de arte, cuentas bancarias, tarjetas de crédito, todos esos renglones que los ciudadanos deben pagar con cheque, que tienen límite para su adquisición y que forman parte de los patrimonios de los jefes de la delincuencia, no aparecen, no se tienen registros de su decomiso, tampoco se ha informado a quien o quienes les han vendido las propiedades que en alguna ocasión les fueron incautadas.

Ha trascendido que, en el caso de Panamá, por ejemplo, cuando se llevaron a EU a Antonio Noriega, los depósitos de narcotraficantes en bancos de ese país sumaban cientos, miles de millones de dólares y prácticamente se los desaparecieron y a los ciudadanos de ese país tampoco les informaron cual fue el destino final de esas cantidades y menos aún las vieron transformadas en obras de infraestructura o se fundaron hospicios o se construyeron hospitales o escuelas o los repartieron como volantes. Nada. El dinero del narco se desaparece una vez que las autoridades les echan el guante.

Buscan en los casinos el lavado de dinero entre los jugadores, cuando éste se da en las contabilidades; solo falta que a los que acuden a los moteles les hagan lo mismo cuando la evasión es de los dueños que solo le reportan a Hacienda la ocupación una sola vez por cuarto y nunca están llenos. La realidad es otra, se ocupan hasta 6 veces en 24 horas y en los más conocidos y que llaman “seguros”, las filas para entrar les permiten llevar parte de la tarea ya hecha a quienes ahí acuden.

No conformes ahora le entraron a los datos degeolocalización para el registro en el Sistema de Información Geográfica Fiscal y esto consta de una visita en la que le tomar al que abra la puerta hasta cuatro fotografías, se llenan cuestionarios y dicen que el objetivo es impedir que los contribuyentes traten de burlar al fisco. Así que hasta los domicilios fiscales son checados por el SAT. Si estas estrategias y persecuciones se aplicaran para devolvernos la seguridad, contra aquellas grandes empresas que no pagan los impuestos que nos aplican al resto de los mortales, para evitar que se alteren registros de utilización de energía en grandes y famosas fábricas, tal vez aceptaríamos que se impusiera este dizque orden en el resto de la población, pero por desgracia no es así.

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