El balance del gobierno de Enrique Peña Nieto en materia de desarrollo social es “aterrador”: 55.3 millones de mexicanos viven en pobreza –100 mil más que al inicio de su sexenio–, 62 millones no tienen un ingreso suficiente para adquirir lo más básico para vivir, y las brechas de desigualdad entre los estados del sur y el resto del país “se mantienen igual o peor” que cuando el mandatario tomó el poder, aseguró el colectivo Acción Ciudadana Contra la Pobreza, en un informe publicado.
“No podemos seguir así. México no es un país pobre. Esta situación no es normal. Estas políticas no deben mantenerse”, destacó de acuerdo a Proceso.
El documento resalta que “durante el actual sexenio la pobreza se agravó en algunos de los estados más marginados del país –Chiapas, Oaxaca y Veracruz–, mientras que en Guerrero se redujo de manera apenas perceptible, pues seis de cada diez habitantes en la entidad siguen en la misma situación”.
También destaca que “la población indígena continúa con las más altas tasas de marginación, que empeoraron durante el gobierno del PRI: el 93% de los indígenas sufre carencias o tiene un ingreso insuficiente y 72% de ellos viven pobres –igual que en 2012-”, puntualiza de acuerdo al mismo medio.


