Lo que comenzó como casos aislados de importación a inicios de 2025 se ha transformado, en febrero de 2026, en un reto de salud pública para la actual administración, que se ve obligada a lidiar con una herencia de cobertura deficiente que parte de 2007 y el impacto de los movimientos antivacunas que tomaron fuerza tras la pandemia de COVID-19.
Del 1 de enero de 2025 al corte del 12 de febrero de 2026, la cifra es alarmante: 9 mil 351 casos confirmados de sarampión y 29 defunciones acumuladas. Asimismo, el brote ha ganado terreno en las 32 entidades federativas.
Si bien la alerta nacional se desató durante 2025, es importante señalar que en 2018, investigadores del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) ya alertaban del resurgimiento de sarampión en México.

Por aquel entonces, la investigadora Marina Kasten Monges, del Departamento de Salud Pública del CUCS señaló que la enfermedad estaba presente en Grecia, Croacia e Italia; de este último país se creyó que procedían los tres casos de sarampión que se detectaron en México en marzo del 2018.
Algunos años después, en 2020, la Expo Med Hospitalar en México advertía que la inmunidad en el país a las enfermedades contagiosas (principalmente sarampión y tosferina) se veía amenazada por los grupos antivacunas, que han crecido alrededor del mundo en los últimos años.
Un virus que no perdona los errores del pasado
De acuerdo a la investigación “Evidencia de diecinueve años sobre la inmunización contra el sarampión, las paperas y la rubéola en México”, desde 2007, el país ha enfrentado desafíos estructurales y operativos persistentes en los programas de vacunación triple vírica (SPR) y antirretroviral (MR).
Dicho estudio identificó inconsistencias significativas en los datos de adquisición, administración y cobertura en las principales instituciones de salud pública del país. Un problema notable fue la discordancia entre el número de dosis de vacunas adquiridas, las dosis administradas y la población objetivo estimada.
Como resultado, desde hace 19 años se arrastra una brecha significativa en la inmunización, especialmente entre las poblaciones atendidas por el IMSS y el ISSSTE, donde millones de niños podrían no tener esquemas de vacunación completos u oportunos.

Estos datos explican en gran medida el perfil de los principales afectados en la actualidad, pues si bien la mayoría de casos corresponden a niños de entre 1 y 4 años, estos son seguidos por adultos jóvenes (de 25 a 29 años) que nunca completaron su esquema de vacunación.
Al abandono institucional de sexenios anteriores se suma el movimiento anti vacunas en México. Esta ola ideológica es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el rechazo a la vacuna a pesar de su disponibilidad.
Su origen se remonta a 1998, tras la investigación de Wakefield y cols., publicada en la revista Lancet. Tras examinar a doce niños, este equipo aseguró que había una asociación entre la vacuna triple viral y el autismo. Si bien fueron desmentidos por científicos de la época, su tesis sigue vigente para ciertos movimientos que cobraron fuerza durante la pandemia de 2020.
Entidades más afectados tienen contacto con poblaciones antivacunas
El “Informe diario del brote de sarampión en México”, a cargo de la Secretaría de Salud, señala que la entidad con más casos acumulados es Chihuahua, que suma 4 mil 506 casos confirmados y 21 defunciones.
De acuerdo con el indicador de menores vacunados contra el sarampión del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG), hasta el 2024, Chihuahua tenía una cobertura de 66.6 por ciento de vacunación, siendo una de las entidades con menor puntaje.
En agosto de 2025, la directora de Prevención y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud estatal, Leticia Ruiz González, confirmó a Proceso que la pandemia por Covid-19 detonó el movimiento antivacunas, principalmente en Estados Unidos, de donde llegó el primer caso a Chihuahua.

Asimismo, la Asociación Mexicana de Vacunología confirmó que Chihuahua cuenta con una significativa población susceptible que ha estado en contacto con comunidades de EEUU donde comenzó el brote.
Las otras cuatro entidades que se han visto más afectadas son Jalisco, con 2 mil 365 casos confirmados acumulados y 1 defunción; Chiapas, con 543 casos; Michoacán, con 304 casos y 1 defunción y Guerrero, con 281 casos.
El avance de los anti vacunas en México
A diferencia de otros países, el movimiento “antivacunas” en México no siempre se manifiesta como una organización política estructurada, sino como una mezcla peligrosa de factores de desinformación digital, desconfianza y creencias religiosas o ideológicas.
En 2021, investigadores de Elsevier España identificaron que, en todo el mundo, los medios de comunicación habían desempeñado un papel inmenso en mantener viva la alarma sobre la vacunación y señalaron que los contenidos antivacunas en internet habían amplificado los rumores, mitos y creencias inexactas sobre las vacunas.
“Los comportamientos antivacunas en la comunidad debido a la desinformación podrían obstaculizar el programa de vacunación contra la COVID-19 y tener efectos dominó en otros programas de vacunación” señala el estudio.
Durante la pandemia de COVID-19 surgieron distintas teorías en torno a la vacunación. Las más populares de acuerdo a la BBC fueron aquellas que insinuaban la alteración del ADN, la introducción de microchips y la creencia de que contagiarse era una opción más segura para generar inmunidad, conocida como tasa de recuperación.

En cuanto al sarampión, se han identificado brotes en comunidades con ideologías religiosas o de estilo de vida cerrado que rechazan la intervención médica, como los menonitas en Chihuahua, Texas y Alberta.
Si bien no existe ninguna doctrina religiosa menonita que prohíba la vacunación, muchos miembros de la comunidad evitan el sistema médico y siguen una larga tradición de remedios naturales.
Hasta el momento, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha otorgado a México una prórroga hasta abril de 2026 para demostrar que puede interrumpir la transmisión.
Si el país no logra elevar sus tasas de vacunación de manera masiva en estos meses, el sarampión volverá a ser considerado una enfermedad endémica en suelo mexicano, un retroceso de más de 20 años en materia de salud.


