La reciente caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), es un parteaguas en la estrategia de seguridad nacional por dos aspectos: el objetivo del operativo y sus antecedentes.
En primer lugar, si bien el líder criminal falleció durante su traslado a la Ciudad de México tras un enfrentamiento en la zona serrana de Jalisco, el operativo fue diseñado para la captura, lo que marca una distancia con operativos históricos como el de Nacho Coronel hace dos décadas.
A diferencia de las políticas de “descabezamiento” de sexenios anteriores, Rodrigo Cornejo, maestro en Seguridad Pública y Políticas Públicas señaló para Revolución 3.0 que este evento es el resultado de un prolongado proceso de asfixia operativa y financiera coordinado entre México y Estados Unidos.

El congelamiento de activos junto con EEUU, así como las múltiples extradiciones de operadores hacia el país vecino durante este año son ejemplos de los golpes operativos que antecedieron la incursión del domingo 22 de febrero, el cual consolida un nuevo modelo de seguridad basado en la fusión de inteligencia y el control civil sobre las fuerzas armadas.
Sheinbaum rompe el mito: ni confrontación directa, ni pasividad
Frente a las versiones que califican el operativo como una acción unilateral de Estados Unidos, Rodrigo Cornejo recuerda que se trató de un trabajo coordinado conocida como fusión de inteligencia a través de los Centros de Fusión de Inteligencia (CERFIS). En estos espacios, la inteligencia naval, civil y militar converge con la estadounidense para validar objetivos estratégicos.
En este sentido, el especialista resalta que la integración de la Guardia Nacional en las tareas de defensa, impulsada por las recientes reformas, consolida el modelo de seguridad de la presidenta y demuestra una combinación efectiva entre la atención a las causas de fondo, el uso de inteligencia y una estrecha coordinación operativa
Asimismo, el operativo demuestra que México puede colaborar con Washington sin subordinar su agenda. Mientras EEUU prioriza el decomiso de mercancías, el Estado mexicano ha enfocado su estrategia en el desmantelamiento de estructuras completas.

La administración de la presidenta ha logrado capitalizar las bases sentadas en el sexenio anterior para romper la dicotomía entre el uso de la fuerza y la atención a las causas.
“Se rompe el mito de que solo había dos caminos: o era enfrentamiento directo, o abrazos no balazos. López Obrador sienta las bases y la presidenta hace exactamente ambas cosas; sin que una quite a la otra”.
De acuerdo al especialista, este evento ratifica que las fuerzas mexicanas hoy se sujetan al control civil y se prioriza un equilibrio regional que evita repetir los errores de la “guerra contra el narco”, donde la captura de un capo solía significar el caos inmediato para la población.
El quiebre del “Triángulo de Occidente”
En la historia reciente del crimen organizado en México, “El Mencho”, se convirtió en una referencia obligada. Tanto por el tamaño del CJNG como por la forma en que su liderazgo se consolidó durante los años de fragmentación de otros grupos criminales, especialmente en los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
Tras su fallecimiento, Cornejo resalta que la relevancia de esta caída reside en el control que el grupo ejercía sobre una zona estratégica para el narcotráfico y el lavado de dinero; un “Triángulo Dorado” conformado por Manzanillo, Puerto Vallarta y Guadalajara.

El especialista explica que en Manzanillo la influencia del CJNG (ahora debilitada) les permite recibir los precursores químicos para realizar las transformaciones químicas para sus enervantes. Mientras tanto, Puerto Vallarta funge como un centro de lavado de dinero, en donde se canalizan los recursos a través del sector inmobiliario y fraudes de tiempos compartidos.
Asimismo, en Guadalajara, estos grupos sostienen una conexión global, poseen empresas fachada y se integran con la economía formal. Con la ausencia del liderazgo unificado, Cornejo señala que lo ideal es que el Gobierno Federal incremente su presencia para frenar el avance de otros grupos.
“(Este Triángulo) probablemente ya no lo controle nada más un solo grupo, y llegue el gobierno federal a tratar de frenarlo, como ya lo hizo en Puerto Vallarta, pero ahora en el puerto de Manzanillo”
Respecto al aspecto financiero, el especialista señala que tras la caída del capo, en México sí se va a reducir la capacidad del CJNG y el paso que sigue es que se neutralicen los activos y el capital que tienen fuera del país, pues también cuentan con redes en Estados Unidos y en Sudamérica.
Protocolos de contención y riesgos a la población
Históricamente, cuando ocurre la baja de un líder criminal, surgen las disputas internas y, en la mayoría de los casos, se desata la violencia regional. Ante la caída de “El Mencho”, desde el domingo las autoridades han desplegado a más de 3 mil elementos del Ejército Mexicano en Jalisco.
Al respecto, Rodrigo Cornejo advirtió que, si bien los bloqueos carreteros y el incendio de vehículos son tácticas comunes de estos grupos para simular un control territorial que no poseen en las vías primarias, el riesgo para los civiles es real.
“Los bloqueos son una manera de irrumpir y paralizar la vida ciudadana para simular control, pero el riesgo inmediato es el daño a la propiedad y la movilidad. La mayor política de contención hoy es no confrontar en zonas densamente pobladas”, señaló el experto.

En cuanto a la contención, el especialista señala que la gestión entre los estados, específicamente entre Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Michoacán es fundamental, porque las condiciones generales de seguridad del país dependen de estos equilibrios regionales.
“Ese corredor en el occidente del país (que también influyen estados en la seguridad de otros) es el más importante para que la seguridad en el resto del país permanezca similar a como estaba antes y que no cambie por este acontecimiento” concluye Cornejo.


