(19 de octubre, 2015).- La política presidencialista de Latinoamérica se ha caracterizado en este nuevo milenio por ser de carácter progresista en varios países del cono sur, pero ahora sorprende esta tendencia en el vecino más septentrional, ya que Luego de casi 10 años del Premier Stephen Harper en el poder, 25 millones de canadienses acuden a las urnas ante un desencanto con el Gobierno conservador en Canadá.
“En estas elecciones ha habido mucho énfasis en el voto estratégico, donde no necesariamente votas por tu partido favorito, sino para impedir que alguien gane”, dijo Pegah Rajabi, canadiense de 23 años.
“El hashtag #anyonebutharper (cualquiera menos Harper) ha explotado en redes sociales y enfocado la decisión de muchos canadienses. La prioridad parece ser deshacerse de Harper”, afirmó.
De hecho, el 67 por ciento de los ciudadanos quiere un cambio político, según la más reciente encuesta de Nano Research.
Tres partidos acaparan las preferencias electorales: el Liberal, encabezado por Justin Trudeau, con 37 por ciento; el Conservador de Harper con el 31 por ciento, y el Nuevo Partido Democrático, de Tom Mulcair, con 22 por ciento.
Trudeau, el puntero liberal de 43 años e hijo del ex Premier Pierre Trudeau -uno de los gobernantes más famosos del país y considerado fundador de la Canadá moderna-, es el principal beneficiado de los vientos de renovación que se respiran desde Vancouver hasta Québec.
“El debate en Canadá es sobre cambio, y los liberales han ganado ese debate”, señaló Athanasios Hristoulas, director del programa de estudios canadienses en el ITAM.
Si se confirma el triunfo pronosticado de Trudeau, no sólo se pondrá fin al mandato de Harper, sino a su proyecto de nación.
Desde que llegó al poder en 2006, el conservador ha buscado echar para atrás varios logros de Pierre Trudeau (1968-1979 y 1980-1984), como sus políticas a favor del multiculturalismo y apertura a migrantes.
El actual gobierno derechista , ha endurecido las penas criminales y una propuesta de ley antiterrorista volvería más fácil arrestar a gente, un revés a la Carta Canadiense de Derechos adoptada en 1982 por Trudeau padre.

