Fuiste nombrado en enero del 2014 Virrey de Michoacán, despachabas desde el Club de Golf Tres Marías, en La Gran Valladolid, antes Morelia.
Tu nombramiento violentó entonces el pacto federal, fue una humillante violación a la Soberanía de Michoacán, pero ni a Peña Nieto que te nombró, ni a ti, les importó dar muestra de autoritarismo y de ignorancia.
Llegaste ya con antecedentes que en cualquier otra sociedad te hubieran inhabilitado para el cargo, pero en Michoacán cometiste tus peores tropelías.
En primer lugar pactaste varias veces el desarme de los Autodefensas, sin poderles garantizar ni la vida ni la seguridad. Luego les dabas la mano para días después encarcelarlos. Primero a Hipólito Mora, al que traicionaste dos veces y luego al Doctor José Manuel Mireles, al que le pusiste un cuatro y luego le fabricaste pruebas.
Impusiste a un Gobernador, invadiste el Congreso local y hasta secuestraste jueces del poder judicial. Por eso te decimos Virrey, porque no respetaste a ninguno de los poderes y concentraste por virtud de un decreto ilegal, todas las funciones del Estado en una sola persona.
Pero eso no fue lo peor: eres el responsable de la masacre de La Ruana en Diciembre del 2014 y luego la de Apatzingán en enero del 2015
Armaste a narcos como policía rurales, los mandaste a capturar a la Tuta, te cumplieron y luego, desarmados los mataste junto con niños y jóvenes inocentes.
Tras estos terribles hechos, fuiste premiado con la Dirección de la CONADE y el pueblo de Michoacán, fue castigado con tu impunidad.
Es cierto que te gusta jugar tenis, lo hacías diario, mientras crecía el número de víctimas en mi Estado.
Sin embargo, y a pesar de todos estos crímenes hay quienes pensaron que exagerábamos al querer tu destitución.
Pero todo cae por su propio peso y ahora eres exhibido mundialmente como una vergüenza por los desastrosos resultados de nuestros atletas en la Olimpiada de Río, y el culpable eres tú, pues fueron públicos tus pleitos con las federaciones de varios deportes, fueron públicas tus declaraciones y ataques y ahora no puedes deslindarte.
La pregunta que todos nos hacemos es: Seguirás en el cargo? Porqué te sostiene tu amigo Peña Nieto? Seguirá pagando los altos costos convertidos en desprecio de parte de los mexicanos hacia su gobierno?
Debes irte y debes ser juzgado.
Talía Vázquez Alatorre


