(03 de junio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- Con una economía agrícola devastada por las importaciones de alimentos subsidiados que proviene de los Estados Unidos, con pocas o nulas posibilidades de encontrar trabajo en las grandes ciudades y con restricciones cada vez mayores para acceder a la educación pública, los jóvenes de las zonas rurales del país están a merced de un espejismo que les ofrece dinero y poder de forma rápida: el narcotráfico.
Con frecuencia los cárteles reclutan directamente en escuelas del nivel medio básico; basta ver las imágenes de violencia de sicarios asesinados donde la constate es la juventud de los caídos. En páginas de solidaridad ciudadana como Valor Por Tamaulipas se pueden observar como los gatilleros del crimen organizado abatidos o denunciados son muchachos rondando apenas los veinte años.
El narcotráfico ha modificado profundamente la sociedad rural. La descomposición del tejido social que ha provocado en varias regiones es significativa y probablemente, irreversible. No son pocas las organizaciones campesinas e indígenas que tienen que enfrentarse a este problema. Por obvias razones, la mayoría lo hace en silencio.
Sin embargo en el caso de Raúl Pérez Bedolla, Secretario General de la Alianza Campesina del Noroeste (ALCANO), no es así, por el contrario, ante el agravante clima de reclutamiento del narcotráfico en las zonas rurales emplazó al Secretario de Agricultura, José Calzada, a firmar en este mes el Pacto Productivo con Enrique Peña Nieto.
El dirigente campesino, por medio de Revolución TRESPUNTOCERO, alzó la voz de alerta sobre un hecho preocupante, “en el medio rural crece la inseguridad y los miembros del crimen organizado cobran derecho de piso a ejidatarios en los estados de Michoacán, Tamaulipas, Veracruz, Guerrero, entre otros, además reclutan a jóvenes campesinos y extorsionan a ejidatarios que reciben recursos a través de programas sociales y productivos federales”, denunció.
Pérez Bedolla señaló que en algunas zonas del país hay emergencia social, “donde campea el narcotráfico, donde sabemos que están los cultivos ilegales es obvio que hace falta una política pública que atienda la cuestión productiva rural y que le de opciones sanas y legales a los jóvenes de esas zonas”, declaró
El dirigente campesino reconoció que si existiera una reactivación económica en esas localidades “probablemente los jóvenes se dedicarían a otra cosa y no a seguir espejismos como el del narcotráfico y del crimen organizado”.
Propuesta de ALCANO
Con el fin de construir opciones económicas para los jóvenes en el medio rural, la Alianza Campesina del Noroeste, ha impulsado el Pacto Productivo entre las organizaciones campesinas y el gobierno federal.
“No se ha logrado consensuar ni un solo documento, por eso es importante convocar al Secretario de Agricultura, José Calzada, a firmar el pacto productivo y poder impactar en el presupuesto del año que entra pues tiene que ser antes que la propuesta de la Secretaría de Hacienda llegue a la Cámara de Diputados que es en el mes de septiembre”, precisó Pérez Bedolla.
El líder de ALCANO también convocó al poder legislativo mediante sus comisiones relacionadas con el tema agrario como la Comisión Permanente para la Reforma al Campo Mexicano y la Comisión de Recursos Hidráulicos y de la infraestructura hidroagrícola, así como a la mesa directiva para que abracen este acuerdo y se refleje en el presupuesto para el campo en 2017.
Entre las demandas también destacaron que el Programa Especial Concurrente no se afecte por los recortes anunciados por la Secretaría de Hacienda para el próximo año, los cuales podrían impactar a pequeños productores que recibirían tan solo una parte de los seis mil millones de pesos que destina la SAGARPA en apoyos a micro productores.
De aprobarse este modelo, dice el dirigente campesino, podría rescatarse gran parte del 30 por ciento de las tierras cultivables que en la actualidad están dedicadas a la producción de enervantes como la marihuana y la amapola.
“El sector rural del país enfrenta una profunda crisis ligada a la migración, el narcotráfico y a la paulatina apropiación del campo por parte de consorcios nacionales y extranjeros, si este tipo de inversiones no las considera el Estado lo único que podemos esperar es el incremento de la violencia en las zonas rurales donde se desarrollará la competencia por dominar estos mercados en lugar de crear modelos económicos de base social.
Un ejemplo claro son las zonas de pequeños agricultores de maíz, que han sido tan vulnerados. Por los embates del mercado y las fluctuaciones en el precio de la semilla que cuando, baja el costo del maíz se incrementan los cultivos de marihuana o amapola. Y esto no ha ocurrido sin la dosis de violencia que el mundo del narcotráfico trae consigo, concluyó el líder agrarista.


