La Ciudad de México dio un paso al frente en la lucha global contra el cambio climático.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, anunció que la capital aumenta su meta de reducción de gases de efecto invernadero a 35% hacia 2030, e integrará por primera vez al sector privado, que aportará el 10% de esa reducción con proyectos sostenibles e inversión verde.
El anuncio se realizó en el Altar a la Patria del Bosque de Chapultepec, durante la inauguración de la Semana de Acción México por el Clima, evento que congrega a más de 3 mil asistentes presenciales y 15 mil participantes internacionales conectados en línea.
“No podemos solos”: Brugada llama a un frente común por el planeta
Frente a líderes ambientales, empresarios y representantes de organismos internacionales, Clara Brugada fue directa:
“El planeta nos suplica a gritos unirnos por el bien de todos y todas”.
Destacó que la ciudad “eleva su ambición climática” y convoca a todos los sectores a trabajar juntos.
“Nos emociona mucho que la Ciudad de México eleva su ambición y anunciamos frente a ustedes —qué mejor momento que este— el incremento de la meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero a 35% hacia el 2030”, afirmó.
Brugada subrayó que el gobierno no puede solo, por lo que la participación empresarial será clave.
“Por primera vez en este compromiso incluimos al sector privado, y me siento muy feliz de que el 10% de la reducción de emisiones provenga de la iniciativa privada”, agregó.
Empresas, ciencia y ciudadanía: la alianza verde
La mandataria explicó que industrias, corporativos, constructoras, empresas tecnológicas, hoteleras y restauranteras participarán en esta nueva etapa de colaboración climática.
“Gobierno y sector privado trabajaremos juntos para cumplir uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo”, expresó Brugada.
La jefa de Gobierno recordó que la CDMX cuenta desde 2019 con una Estrategia de Acción Climática de Largo Plazo hacia 2050, además del Programa de Acción Climática 2019-2024, que permitió mitigar 2.3 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente, es decir, una reducción del 10% de las emisiones durante la administración anterior.
Reconoció el trabajo iniciado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, impulsora de la política climática de largo plazo de la capital, y aseguró que esta nueva meta refuerza el compromiso de la ciudad con la Agenda 2030 de la ONU y el Acuerdo de París.
“Queremos que la Ciudad de México no solo sea la capital de la transformación, sino también la capital climática del país y de América Latina”, afirmó.
53 mil kilómetros de conectividad verde y acción transversal
La mandataria explicó que el reto climático no depende solo de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), sino de todas las dependencias de gobierno.
“Aquí no es que Sedema tenga el plan; la Secretaría de Obras, de Gestión Integral del Agua, de Finanzas y de Desarrollo Económico deben actuar al unísono para cumplir las metas”, enfatizó.
En el evento también participaron Julia Álvarez Icaza, titular de Sedema, y Erika Valencia Torres, directora ejecutiva de México por el Clima, quien calificó esta Semana de Acción como “el mundial de la sostenibilidad”.
México por el Clima: la CDMX, sede global del cambio
Erika Valencia destacó que México por el Clima se convierte desde este año en sede oficial del encuentro climático no gubernamental multisectorial más influyente del mundo, junto con Nueva York, Londres, Washington y Singapur.
El evento reúne a 3 mil asistentes presenciales, 15 mil virtuales, 450 organizaciones, 350 ponentes y 150 actividades en torno a un mismo propósito: actuar ahora.
“Hoy se abre un episodio en la vida mexicana por una creencia profunda e inquebrantable: si actuamos, todo es posible”, expresó Valencia.
“Queremos que este espacio detone compromisos, alianzas y una gran inversión verde internacional. El clima no espera. Desde nuestras montañas, ríos y mares debe surgir un mensaje directo al corazón del mundo”, concluyó.
Con este anuncio, la Ciudad de México reafirma su liderazgo ambiental, no solo en políticas públicas, sino en la construcción de una nueva economía climática, donde la acción colectiva —entre gobierno, empresas y ciudadanía— se vuelve la mejor herramienta frente a la emergencia planetaria.


