El gobierno de Estados Unidos reconoció este domingo las primeras bajas mortales entre sus tropas tras el inicio de las operaciones militares contra Irán. El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que tres elementos fallecieron y cinco más resultaron con lesiones de gravedad en el desarrollo de los ataques.
De acuerdo con el reporte oficial, además de los heridos críticos, otros efectivos presentaron lesiones menores derivadas de esquirlas y conmociones, aunque se encuentran en proceso de reincorporación. El comando militar aseguró que las acciones bélicas continúan activas y que la respuesta estadounidense sigue en marcha.

En paralelo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo que Washington no fue quien inició el conflicto, pero advirtió que su país llevará la confrontación “hasta el final”. Afirmó que no se permitirá que misiles iraníes impacten objetivos estadounidenses y reiteró que Irán no desarrollará armamento nuclear bajo ninguna circunstancia.
La escalada se produjo después de que Israel anunciara un ataque “preventivo” contra instalaciones iraníes, al que posteriormente se sumó Estados Unidos. El presidente Donald Trump confirmó la participación de fuerzas estadounidenses en la ofensiva.
Como represalia, Teherán lanzó misiles balísticos dirigidos hacia territorio israelí y contra bases de Estados Unidos en distintos puntos de Oriente Medio. En el contexto de los bombardeos, también se reportó la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, así como de varios altos funcionarios y familiares cercanos, en un episodio que ha elevado de manera significativa la tensión regional.
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