Esta semana coincidieron los nombramientos del nuevo Papa y nuevos líderes chinos Xi Jinping y LiKeqiang.
La Asamblea Nacional Popular, el máximo órgano legislativo chino, ha confirmado a Xi Jinping como nuevo jefe del Partido Comunista Nacional de China y a Li Keqiang como nuevo primer ministro en China.
Ambos fueron confirmados por los casi 3,000 diputados de dicha Asamblea, el primero, como responsable de la Comisión Central Militar tendrá el poder sobre el partido, el Estado y las Fuerzas Armadas. El segundo, para encargarse de la política económica de la segunda potencial mundial así como atenderá problemas ambientales y la unidad de urbanización de China.
En este marco, China emitió un comunicado con una felicitación al nuevo Papa, Francisco, acompañada de una advertencia que “no interfiera en tema internos”.
Mediante la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying, se ha expresado la postura de que el Vaticano debe terminar sus relaciones diplomáticas con Taiwán y debe dejar de intervenir en asuntos internos chinos si éste desea mejorar las relaciones bilaterales.
La relación entre Pekin y el Vaticano ha sido complicada poco después de que los comunistas asumieron el poder en 1949, y que China ordenó a sus católicos romper vínculos con el Vaticano.
Desde entonces, la Iglesia oficial en China es supervisada por el régimen y él es quien designa a sus obispos sin la aprobación papal. Lo cual ha orillado al Vaticano a plantear que estaría dispuesto a concluir sus relaciones diplomáticas con Taiwán si China está dispuesta a otorgar libertad absoluta para profesar su fe. La pregunta ahora es ¿cuál será la postura de Francisco?
Con imagen de www.foreignpolicy.com


