(12 de octubre, 2015)).- El Ejército no le rendirá cuentas a ningún organismo extranjero. Y en caso de que los miembros del 27 Batallón sean interrogados, (por instancias mexicanas) será sólo en presencia de un superior a su lado, para evitar “intimidaciones”. Esta es la postura de Cienfuegos y los altos mandos de la Sedena.
La Comisión Especial del Caso Ayotzinapa y el general Cienfuegos, se reunieron durante más de dos horas. Sin embargo, la actitud del general, sólo denostó su falta de sensibilidad y apertura por el caso de Iguala, en el que, según él; el Ejército no intervino porque nadie le pidió hacerlo
Desde el acceso a los legisladores, a los que impidieron entrar con celulares o cámaras y sin asesores, la mala disposición de los altos mandos de la Sedena fue evidenciándose.
Cienfuegos Zepeda advirtió a los ocho miembros de la Comisión de legisladores que él ‘sólo le reportaba al presidente de la República y sólo se somete a los tribunales del orden común y del fuero federal, nunca de organismos extranjeros’.
La diputada Araceli Damián, de Morena, retó al general diciéndole; “¡Entonces hágalo realidad, general secretario, y permita que entremos al 27 Batallón!” A lo que apresuradamente, Beltrán Benítez, director de D.H. de la Sedena, impugnó; “Hay que establecer qué papel juegan ustedes los diputados. Primero se tienen que acordar las bases sobre las cuales se podría realizar ese interrogatorio (…) Ningún soldado podrá declarar ante ustedes si no se hace acompañar de su superior… porque ellos se sentirían intimidados ante los legisladores (…) Habría que ver en calidad de qué los interrogarán, cómo va a quedar la declaración de los soldados, porque en términos de derechos humanos también (sic) podríamos violárselos”
Cienfuegos y su equipo, dieron lectura a un documento de 18 cuartillas en el que presentaron un “informe cronológico de la participación militar” en los hechos de los días 26, 27 y 28 de septiembre de 2014 en Iguala. Por su puesto, nunca aceptaron su participación.
Víctor Sánchez, de Movimiento Ciudadano, presente en el encuentro, dice en entrevista con Proceso que Cienfuegos se portó “de manera ‘soberbia’ e ‘intransigente’ al abordar el tema de los interrogatorios y su inacción en materia de combate al crimen organizado en Iguala”.
Dijo además que, jurídicamente es un ‘error’ el rechazo del interrogatorio por instancias extranjeras; “Eso es un error jurídico pues la Suprema Corte estableció criterios jurisprudenciales donde el concepto de soberanía cambió desde el momento en que México tiene tratados internacionales. En éstos, el país tiene derechos pero también obligaciones. Recordemos que fue el Estado mexicano el que pidió la intervención de la CIDH, y ella tiene su fundamento en la Organización de Estados Americanos. México es miembro de la OEA; en consecuencia, ésta tiene facultades para entrevistar a militares mexicanos”, sostuvo según la entrevista. Además de que Cienfuegos “no debe asumir una posición de respaldo y defensa a ultranza. Debe estar abierto a que haya una indagación”. Porque además, desde que México “firmó tratados internacionales en materia de derechos humanos que luego fueron ratificados por el Senado, “desde ese momento el secretario no puede estar apelando a no permitir esta entrevista””.
Por su parte, la diputada de Morena, Araceli Damián entrevistada por Procesonarra sobre el encuentro lo siguiente: “Cienfuegos les explicó que ellos (los militares) sólo pueden actuar cuando hay “flagrancia” y que supieron de las detonaciones de armas de fuego por el C-4 desde las 21:50horas. (…) Empezaron a enterarse de diversos sucesos en cuestión de minutos, pero siguieron pensando que no tenían que actuar. Se entrevistaron con el coordinador operativo de la Policía Estatal y éste les dijo que no pasaba nada y que no iban a actuar hasta que no recibieran órdenes. En ese momento el general nos aclaró que ellos menos iban a actuar, pues no había quién les dijera que lo hicieran.”
Entre los desatinos, desavenencias, y arrogancia por parte de los elementos de la Secretaría de Defensa Nacional, revela Proceso “y mientras, narran los diputados, el secretario asumía una actitud primero de maestro de escuela que detalla paso a paso un evento, luego estaba con displicencia y “arrogancia” hacia los legisladores, y por último les pedía su ayuda para mejorar la imagen del Ejército”.


