A pesar de que cuesta al país alrededor de 3 billones de pesos al año, es decir, el 17.3 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), no es la violencia el principal reto de México. De hecho hay una mejora del 16% del Índice de Paz México 2015, que mide el Institute for Economics and Peace (IEP), desde 2011, aunque el año pasado prácticamente no haya habido mejora. Según éste, ha habido mejoras en los índices de tasas de homicidios, delitos con violencia y delincuencia organizada. Las estadísticas indican que entre 2012 y 2013, los homicidios disminuyeron 14%; pero los secuestros y extorsiones aumentaron 25.7% y 29.1%, respectivamente. Sin embargo, no, este no es el principal problema nacional, lo es la corrupción endémica en todos los niveles de gobierno, pues habilita el lavado de dinero y otros delitos conexos.
A México se le puede ver en un circulo vicioso de violencia y nulo crecimiento económico, pero es la corrupción su principal desafío. Combatir a organizaciones criminales trasnacionales, reformar el sistema judicial y penal, fortalecer las policías y atender el lavado de dinero, por parte de las autoridades mexicanas no es suficiente para frenar la ola de violencia en México y los altos índices de criminalidad en el país, que según las autoridades van disminuyendo. Se requiere, sobre todo, que los Estados Unidos, sociedad y gobierno, frenen su demanda doméstica de droga, y que las autoridades estadounidense inhiban el flujo de armas y dinero ilegal hacia México, tareas que no están realizando, al menos eficientemente. Los intereses económicos de la industria armamentista estadounidense se han impuesto a los de la gran mayoría de contribuyentes. El cáncer de la corrupción también corre por las venas del sistema judicial del vecino país.
Desde el 2008, cuando el gobierno estadounidense obligó a Felipe Calderón firmar la Iniciativa Mérida, se han gastado miles de millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses, que se invirtieron en entrenamiento, equipo y asistencia técnica a las fuerzas armadas mexicanas, por lo que esos recursos regresaron a su economía, a través de ganancias hacia empresas privadas especializadas en esa materia. Sin embargo, los resultados buscados fueron prácticamente nulos: los datos disponibles sobre los suministros de droga al mercado estadounidense confirman que este sigue siendo un problema mayor para los Estados Unidos.
Por eso, en el Congreso estadounidense se discute en estos momentos que debe cambiar el enfoque de asistencia a México: del equipamiento masivo a las fuerzas mexicanas, al compromiso de capacitar y fortalecer a las instituciones federales, a construir las capacidades estatales y municipales. Pero mucho tienen que hacer en el plano doméstico, además de reprobar lo que se hace en otros países.
CORRUPCIÓN ENDÉMICA
De acuerdo con la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado de Estados Unidos, “la corrupción es el impulsor del lavado de dinero, y de sus delitos derivados. La corrupción es endémica en todos los niveles de la sociedad y del gobierno mexicano”. En dos reportes enviados al Congreso estadounidense, destacan que México es uno de los principales productores de drogas y tránsito de las mismas, cuyo mayor mercado es el de Estados Unidos. De hecho, las ganancias del comercio ilícito de drogas en el país vecinos es la principal fuente de fondos lavados en el sistema financiero mexicano.
La corrupción, los secuestros, la extorsión, las violaciones a los derechos de propiedad intelectual, el tráfico humano y de armas, son las otras fuentes significativas de lavado de dinero en México. Los reportes a los legisladores norteamericanos advierten que “los sofisticados y bien organizados grupos de tráfico de drogas instalados en México toman ventaja de la extensa frontera México-Estados Unidos, de los importantes flujos de remesas, de la proximidad de los países centroamericanos y del alto volumen de comercio ilegal para ocultar las transferencias ilícitas a México”.
Las técnicas de lavado más usadas, según el Departamento de Estado, son el contrabando de grandes cargamentos de moneda estadounidense hacia México y la repatriación de fondos hacia Estados Unidos vía correos o vehículos blindados. Adicionalmente, los ingresos de los narcotraficantes son lavados mediante variaciones en los métodos de comercio, particularmente desde que México puso restricciones sobre depósitos en dólares estadounidenses.
VIOLENCIA COSTOSA
El Instituto para la Economía y la Paz (IEP) reportó que la violencia en el país costó casi 25 mil pesos en promedio a cada mexicano el año pasado y tuvo un impacto en la economía mexicana en su conjunto de 3 billones de pesos. La cifra es equivalente al 17.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México.
De acuerdo con un informe que evalúa los costos relacionados con la violencia y los factores socioeconómicos vinculados con la paz, los negocios más afectados son el comercio, los servicios y la industria en general, además de que las empresas destinan 4 por ciento de sus costos a la seguridad, una cifra que bien pudo traducirse en utilidades o ganancias. Del lado de los ciudadanos, el costo económico se explica por la percepción de los consumidores sobre la violencia. Si tienen miedo, se quedan en sus casas, no gastan, explican los voceros del IEP. También destacan que una disminución de la violencia en los recientes tres años no necesariamente significa una tendencia, y aclara que la construcción de la paz “tardará en mejorar entre cinco y 10 años”.
El Índice de Paz México (IPM) ofrece una evaluación integral del nivel de paz en cada uno de los 32 estados de la República durante los últimos 12 años. La paz en el país se ha acercado a los niveles de 2007, año en el que los homicidios y los delitos con violencia comenzaron a aumentar de forma notable. Los estados con los niveles más altos de paz son Hidalgo, Yucatán, Querétaro, Campeche, Tlaxcala y Chiapas, en ese orden. Mientras que los cinco menos pacíficos son Guerrero, Morelos, Sinaloa, Michoacán y Guanajuato. Por regiones, el sureste de México es la más pacífica y la región norte la más violenta.

