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CNDH afirma hay 90 mil personas desplazadas en el país; en tanto la CMDPDH señala en 2015 hubo 267 mil

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 (15 de octubre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- “Estaba trabajando con mi abuelo, dos tíos y otros tres señores en el monte, cuando de repente nos dimos cuenta que estábamos rodeados por un grupo de hombres armados, eran como unos quince.

No sé qué tipo de armas eran porque yo no sé de esas cosas, pero si se veían que estaban bien armados. Nos agarraron, nos amarraron y nos llevaron a una casa ya más alejada, yo veía como le pegaban a mi abuelo, a mis tíos y a los otros tres.

Les pegaban con unas tablas en la espalda, o con piedras y también con las manos y a patadas, a mí me soltaron que porque estaba muy chiquito y me dijeron que ya me fuera, pero a los demás les seguían pegando y les hacían preguntas, que quiénes eran los que trabajaban ahí en el pueblo y otras cosas que no entendía, pero pues yo solo escuchaba que mi abuelo decía que él no sabía nada. Cuando me soltaron me fui corriendo a mi casa.

Le conté a mi abuela lo que estaba pasando, para esto en el pueblo ya se empezaba a salir la gente, todos tenían miedo, dicen que eran como unos cincuenta hombres con armas sacando a la gente de sus casas, pero yo creo que eran más.

Al poco rato llegó mi abuelo, él intentó hablar con los ganaderos del pueblo, los que nos habían agarrado lo mandaron para decirle a todos que subieran (a la casa donde tenían detenidos a los demás), que querían llegar a un arreglo con el pueblo, pero nadie quiso subir, a todos les dio miedo.

Mi abuelo se tuvo que regresar solo, pues todavía tenían detenidos a mis tíos y a los otros tres, pero los demás de la familia nos salimos así ya sin pensarlo, nos fuimos todos caminando, dejamos las casas y todos los animales amarrados, solo nos juntamos y nos fuimos de ahí.

Hicimos como unas seis horas caminando para llegar a donde supuestamente está más seguro, y de ahí tomamos unos camiones que nos dejaron acá, acá nos están dando de comer y la misma gente del pueblo nos está ayudando con cobijas y cosas para que no pasemos frío por las noches…” testimonio de un menor que padeció junto a su abuela desplazamiento forzado en Guerrero.

Según información del Quinto Visitador General de La Comisión Nacional de Derechos Humanos, Edgar Corzo Sosa, en el país existen cerca de 90 mil personas que han sido víctimas de desplazamiento forzado interno.

Mencionando que “este es un problema que existe en México y que directa o indirectamente está vinculado con múltiples violaciones a los derechos humanos y que requiere ser visibilizado, debidamente dimensionado y atendido”.

Sin embargo, dicha estimación, “sólo es una muestra, que da a conocer que hay desplazamiento forzado interno en nuestro país”. En tanto, para la directora de Desplazamiento Interno Forzado de la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), Brenda Pérez, ya en 2015 se dio la cifra de 267 mil desplazados en el país, víctimas de alejamientos masivos por inseguridad, por conflictos políticos electorales o religiosos y también afectados por desastres.

Agregó que existen “múltiples cifras, pero el hecho es que el problema crece”, puesto que anteriormente la Comisión Mexicana ubicó el problema en quince estados, y ahora la CNDH informa que ya está presente en 17 entidades, más de la mitad del país.

“Estamos viviendo en un laberinto de violencia y muerte, del cual es imposible de salir, porque el país mismo es ya un amplio terreno generador de inseguridad, cualquiera puede perder la vida, y aún más si es inocente, porque a ese no se le brinda seguridad.

Miles de familias de zonas como Guerrero, intentan viajar a otras comunidades del mismo estado, cuando toda esa región está plagada de crimen organizado que intenta despojar a la sociedad de sus territorios, ya sea por el trasiego de droga o por las mineras por las que han sido contratados, para erradicar poblaciones enteras”, afirma a este medio el especialista es desplazamiento forzado Adán Villalobos.

A esto, asegura el especialista, se suma la resistencia del gobierno federal y de las autoridades encargadas de detener y prevenir esta acción, puesto que han decidido “dejar en pausa”, la gran consecuencia derivada de la violencia que genera la ingobernabilidad que ellos han alimentado, comenta.

Menciona que “no basta con discutir y hablar de leyes, cuando no se llevan a cabo y cuando quienes deben ejercerlas no les importan las miles de vidas, se destruyen pueblos enteros y no es una situación que los apresure a generar políticas de prevención, mucho menos cumplirán con ejercer la legislación, nos gobierna gente deshumanizada”.

Cabe señalar que todos los desplazados han argumentado haber salido de sus hogares por el miedo a ser asesinados, desaparecidos, amenazados, extorsionados o forzados a trabajar para organizaciones sociales que es algo muy común en comunidades alejadas.

Siendo los estados más afectados han sido Michoacán, Guerrero, Veracruz, Chihuahua, Sinaloa, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y Baja California.

 

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