(15 de abril, 2014).- La reciente captura de un operador del cártel de Sinaloa en Colombia, que negociaba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) la compra de laboratorios de cocaína, pone en evidencia, según el sitio InSight Crime, dos cosas: el intento del grupo guerrillero por establecer vínculos de paz con el actual gobierno y la nueva estrategia del grupo mexicano para hacerse de narcóticos, ante la ruptura interna de sus otrora aliados.
Héctor Manuel Coronel Castillo, alias “Rincón”, fue capturado en Cali el pasado 7 de abril, mediante un operativo conjunto de la DEA (Administración Federal Antidrogas de Estados Unidos) y la colombiana Dijín (Dirección de Investigación Criminal e Interpol), luego de más de seis meses de trabajo.
La labor de “Rincón”, oriundo de Culiacán, consistía en pactar la compra de laboratorios para procesar cocaína a las FARC en los departamentos de Cauca y Nariño, y coordinar los envíos a Estados Unidos, los cuales consistieron en al menos diez toneladas, posiblemente pactadas con el grupo Daniel Aldana de la guerrilla colombiana, quienes se habrían encargado de garantizar el traslado fuera de territorio sudamericano.
La cocaína era trasladada al puerto de Buenaventura en el departamento de Valle del Cauca, situado en la costa oeste, para luego ser empaca en los barcos con destino a Centroamérica y Estados Unidos. De igual forma, el mexicano de 43 años de edad, se encargaba de llevar la droga hasta Ecuador por carretera, donde era enviada por mar hasta territorio nacional.
Junto a Coronel Castillo, las fuerzas de aquel país detuvieron al colombiano Narciso Portilla Arévalo, ambos fueron delatados por sus ostentosos gastos en licor y mujeres, situación que ayudó a las autoridades en la investigación.
Nueva estrategia narcótica
La sonada relación entre el grupo criminal que ahora lidera Ismael “El Mayo” Zambada, y las FARC, ya había sido advertida desde el año pasado, en la víspera de los Diálogos de Paz entre la guerrilla y el gobierno de Juan Manuel Santos, lo que en teoría suponía una franca intención del grupo insurgente por retirarse del negocio, una vez que las negociaciones efectuadas en la Habana, Cuba se situaban en el mercado de las drogas ilícitas.
Por parte de los sinaloenses, el acercamiento dejaba ver una nueva faceta en el tráfico de cocaína a EE. UU, toda vez que sus viejos socios los Rastrojos (reminiscencias del cártel del Norte del Valle, que en los últimos años ha experimentado divisiones internas, provocadas por la captura de sus líderes) y la Familia Cifuentes Villa, se encuentran sin poder significativo.
Con el novedoso pacto, el cártel de Sinaloa garantizaba al menos un ahorro en los intermediarios, pues las FARC tienen en su poder grandes extensiones de cultivo de hoja de coca, lo que redituaba en mayores ganancias. No obstante, la relación queda en suspenso luego de la aprehensión de “Rincón”, sumada al posible descontento de comandantes guerrilleros de medios y bajo nivel, en torno al acuerdo.
A finales de marzo pasado, una célula de la organización mexicana, integrada por Jaime Roll Cifuentes, Lucía Cifuentes Villa, Oscar Eduardo Reyes y Edwin Alexánder Portilla, fue detenido por la Fiscalía General de Colombia, acusados del trasiego de cocaína desde territorio cafetalero hasta la unión norteamericana, por lo que fueron condenados por el Juzgado 40 Penal Municipal de Medellín, y actualmente se encuentran en la prisión de la misma ciudad. Empero, esto no quiere decir que los largos tentáculos de la organización sinaloense, se hayan amputado permanentemente, sobre todo si se considera la añeja relación.
Viejos conocidos
La histórica relación en el tráfico de drogas, establecida entre México y Colombia, tuvo su auge en los años ochenta gracias a Amado Carillo Fuentes, extinto jefe del cártel de Juárez. En aquellos tiempos, “El Señor de los Cielos”, como era conocido el capo oriundo de Sinaloa, negociaba la compra de cocaína con los cárteles del Medellín, de Cali y del Norte del Valle.
Con el auspicio de la CIA –en esos años enfocada en exterminar los movimientos insurgentes en Centroamérica— el polvo blanco llegaba a Yucatán para luego ser trasladada a los Estados Unidos en los aviones Boeing 727 pertenecientes a Carillo Fuentes, de acuerdo a informes de DEA.
Foto: El Espectador


