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Combatir el bullying, una tarea que requiere profesionalismo

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(27 de junio, 2014).- La discusión en materia educativa se ha visto acotada en los últimos meses a un sólo fenómeno: bullying. Las cifras difundidas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) colocan al acoso escolar como el principal reto a vencer en las aulas del país.

A pesar de que no es un fenómeno novedoso, el incremento de la violencia entre los alumnos ha despertado el interés de legisladores y funcionarios, quienes han comenzado a proponer soluciones, entre ellas se encuentra la expedición de la Ley General para la Prevención y Atención de la Violencia Escolar, iniciativa presentada en el Senado de la República el pasado 4 de mayo.

En entrevista para REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, Brenda Mendoza González, investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), advirtió: “por supuesto que legislar es muy importante, pero debe hacerse con información adecuada que derive de investigaciones realizadas en nuestro país, porque la situación de bullying en México es muy distinta a la que se observa, por ejemplo, en Europa”.

Respecto a la propuesta de multar a los profesores hasta por 350 mil pesos, la autora del libro Bullying, los múltiples rostros del acoso escolar, indica: “antes de ser multados, los profesores deben recibir capacitación. Lo que ellos necesitan es información precisa y acompañamiento en el aula para saber cómo actuar”.

Emilio Chuayffet, secretario de Educación Pública, anunció el pasado 30 de mayo las 15 acciones que la dependencia a su cargo realizará para combatir el acoso. En todas ellas se plantea un trabajo conjunto entre funcionarios públicos, directores, profesores y padres de familia.

Sobre la participación de los tutores, el punto 11 propone la inclusión del bullying en el temario de la “escuela para padres”. Al ser cuestionada sobre esa estrategia, la doctora Mendoza refiere que “los padres de los agresores generalmente no identifican ninguna señal de violencia en sus hijos porque no pasan tiempo con ellos, son padres ausentes, aunque físicamente estén en casa no monitorean a sus hijos. No saben quiénes son sus amigos ni en dónde pasan sus ratos libres”.

En 2011, la especialista en acoso publicó un perfil de los alumnos agresores en su artículo Bullying entre Pares y el Escalamiento de Agresión en la Relación Profesor-Alumno, en el cual los define como niños intolerantes, con elevada justificación de la violencia, comportamiento impulsivo, baja tolerancia a la frustración y dificultad para cumplir normas. Esas características, resultado de la educación en casa, parecieran parte de un círculo vicioso que excede el papel del profesor en la vida del estudiante.

Sin embargo, la doctora Mendoza es contundente al afirmar que, aun cuando todo proviene del hogar, si se incide en el contexto escolar puede haber un cambio importante en el comportamiento de los niños. “La Secretaría de Educación Pública (SEP) lo puede hacer. Desde la escuela podemos prevenir el delito”.

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