Enrique Legorreta / @enriquelego3_0
(16 de agosto, 2013).- Con la reforma energética de Enrique Peña Nieto sobre la mesa política, cada fuerza política comenzará a hacer boxeo de sombra por su iniciativa petrolera.
Son cuatro luchadores los que se enfrentarán en el ring político: de un lado, los que ven con buenos ojos modificar la Constitución para abrir Petróleos Mexicanos (Pemex) a la iniciativa privada; del otro, los que no creen que es necesario tocar la Carta Magna para modernizar la industria de los hidrocarburos.
PRI: el parlamentario
El 12 de agosto, en el salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos, Enrique Peña Nieto anunció su intención de que la Cámara de Senadores, luego de la de Diputados, aprobara su iniciativa para modificar los artículos 27 y 28 de la Constitución.
Con ello, se regularizarían los contratos de utilidad compartida, que entregaría las ganancias del petróleo en México a empresas particulares a cambio de ayuda para la exploración, extracción y refinación del crudo y gas.
Su estrategia es simple y elaborada al mismo tiempo: llevar el documento de 29 páginas a la Comisión de Energía del Senado, presidida por el PRI, para que se vote en el pleno –presidido por un panista a favor de la inversión particular en Pemex– y luego llegue a la Comisión de Energía de San Lázaro, presidida por el PRI, para que se vote en la Cámara Baja, presidida por un priista.
“Van a discutir diputados, senadores de todos los partidos, para ver cuál es el proyecto que definitivamente todos impulsamos para sentirnos cómodos todos, con una reforma constitucional que tiene que ser de largo aliento, que nos cambie hasta el modo de andar”, señaló el presidente nacional del PRI, César Camacho, a CNN el 15 de agosto.
Con el Pacto por México integrado a la vida interna de los tres principales partidos políticos, el round de los tricolores se jugará en la cancha parlamentaria.
PAN: el debatiente
Trece días antes de la presentación de la reforma energética del PRI, el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero, y los diputados y senadores blanquiazules, presentaron su propia propuesta sobre el petróleo en México.
Su propuesta llamó la atención de los medios por su agresividad para abrir Pemex a la iniciativa privada: de aprobarse, 100 por ciento de las actividades podrán recibir dinero privado, que serviría como inversión para apropiarse de fracciones de la renta petrolera.
Entre otras cosas, el PAN propone crear el Fondo Mexicano del Petróleo con el fin de “despetrolizar” la economía mexicana y retirar, paulatinamente, los subsidios energéticos.
“La reforma que proponemos cambiará sin duda la vida de los mexicanos y podremos, de ser aprobada, consolidar un México muy diferente y próspero y dejaremos atrás el presente de Pemex, que técnicamente se encuentra en vísperas de la quiebra”, expuso Jorge Luis Preciado, coordinador de los senadores azules.
Como en 2008, Acción Nacional perfila a defender su propuesta en una mesa de debate. Volver a invitar a los ideólogos, intelectuales, analistas y políticos ligados al conservadurismo político.
En aquel año fueron el analista político Carlos Elizondo-Mayer, el escritor Héctor Aguilar Camín, el politólogo Ricardo Prian, el subsecretario de Hacienda Alejandro Werner, presidente de Canacintra Miguel Marón, director adjunto de la Bolsa Mexicana de Valores Alejandro Reynoso, presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Alonso Lujambio, entre otros.
Su gancho al hígado podrían ser golpes con su grupo de analistas.
PRD: el consultante
Ante la negativa del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de permitir modificaciones constitucionales para modificar el actual régimen de Pemex, la izquierda partidista anunció que su mazazo irá acompañado de una consulta popular.
El presidente nacional Jesús Zambrano, el líder moral Cuauhtémoc Cárdenas, el líder de la corriente Movimiento Progresista Marcelo Ebrard han apostado por oponerse a las reformas priistas y panistas y jugarse el capital político en una votación de calle.
En 2008 hicieron ese ejercicio, pero sin el apoyo de los demás partidos, lo que restó fuerza al ejercicio; sin embargo, los resultados presumidos por el sol azteca fue que 826 mil ciudadanos participaron a nivel nacional y el 92% rechazó la participación de la iniciativa privada en Pemex.
Por otro lado, el PRD anunció que, de la mano del hijo del ex presidente Lázaro Cárdenas, anunciarán esta semana una nueva reforma energética que no modificará la Carta Magna y pondrá especial acento en los recursos perdidos por la corrupción.
Su nocaut busca conseguirlo con urnas llenas y la invitación a la gente.
Morena: el resistente
El cuarto peleador en el ring es el excandidato presidencial de las izquierdas y líder nacional del Movimiento Regeneración Nacional (Morena): Andrés Manuel López Obrador.
Desde febrero, en distintas giras por el país, el tabasqueño anunció que la intención del PRI y del PAN sería avanzar en el Pacto por México hasta llegar a la reforma energética y proponer modificaciones constitucionales que llevarían a la “privatización de Pemex”.
Su diagnóstico, desdeñado por muchos, acertó en agosto, lo que aceleró su estrategia para impedir que la iniciativa privada entre a sectores estratégicos de la paraestatal más importante del país.
En entrevista con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, Lenia Batres, secretaria de Producción y Trabajo del Comité Ejecutivo Estatal, destacó la oposición total del movimiento.
“La reforma que pretende proponer Enrique Peña Nieto es totalmente una iniciativa que pretende modificar los artículos de la Constitución. Esto lo ha ido declarando de manera paulatina en el extranjero y ya está llegando al país, lo que nos deja claro lo que pretende hacer”, comentó.
Ante la posibilidad de que se dé un escenario como en 2008 como cercar la Cámara de Diputados, y los foros de discusión, la integrante de Morena señaló que se realizará todo lo posible para que la ciudadanía se manifieste en contra de una reforma privatizadora.
“De ser necesario ,tomaríamos medidas de lo que fue en 2008 para detener esta situación. Es algo que se debe de analizar y nosotros en Morena estamos totalmente en desacuerdo que se quiera vender al país de esta manera.
“Estamos abiertos para cualquiera que esté en contra de algo como lo que pretende hacer Peña Nieto se haga posible, la posibilidad de que cualquiera se sume a la lucha contra la privatización de los energéticos es tarea de todos y el pueblo es quien debe de decidir. Cualquiera puede sumarse”, reiteró.


