Las lluvias atípicas que azotaron el Valle de México no sólo dejaron calles anegadas: también detonaron un operativo de emergencia sin precedentes. Desde las primeras horas, equipos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), junto con autoridades estatales y municipales, activaron maquinaria y brigadas para abatir los niveles de agua que paralizaron colonias enteras.
“Fue un fenómeno atípico, con una precipitación cercana a los 75 milímetros, una de las más intensas en décadas”, explicó el director general de Conagua, Efraín Morales.
Detalló que el problema se agravó por la basura acumulada y el deterioro de la infraestructura.
Nezahualcóyotl, el punto más golpeado
Aunque en la Ciudad de México los niveles de agua fueron controlados rápidamente, en el Estado de México la contingencia sigue activa. Nezahualcóyotl encabeza la lista de municipios afectados, especialmente en las colonias Villada y Ampliación Vicente Villada, donde las familias vieron sus casas inundadas.
Para coordinar la atención se instaló un puesto de mando conjunto, en el que participan Conagua, el gobierno estatal y las autoridades municipales. Morales aseguró que la prioridad es “abatir los niveles de agua y garantizar la seguridad de los habitantes”, antes de iniciar las tareas de limpieza y desinfección.
Bienestar entra en territorio
Desde el estrado de la Mañanera del Pueblo de este lunes 29 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum instruyó el despliegue de brigadas sociales. Ariadna Montiel Reyes, secretaria de Bienestar, confirmó que ya se movilizó personal hacia Nezahualcóyotl e Iztapalapa para comenzar con los censos de viviendas dañadas y canalizar apoyos directos a las familias.
“Por instrucción de la Presidenta, desde el día de ayer ya estamos planificando el operativo de apoyo… nuestro personal ya está llegando a los puntos donde el agua lo permite para realizar el censo con el programa de emergencia social y natural”, detalló Montiel.
Coordinación para levantar a las colonias
El plan contempla tres fases inmediatas: drenar y regular el agua con apoyo de plantas de bombeo; levantar censos casa por casa para cuantificar daños; y desplegar brigadas de limpieza y desinfección en zonas críticas. La estrategia busca no sólo atender la emergencia, sino preparar el terreno para la entrega de apoyos y la recuperación comunitaria.
La escena que dejaron las lluvias —calles convertidas en lagunas y familias resguardando lo poco que pudieron salvar— empieza a revertirse con un operativo que ya abarca maquinaria pesada, cuadrillas técnicas y brigadas sociales. En el corazón de Neza, Iztapalapa y Ecatepec, la emergencia ya se enfrenta con organización y manos en territorio.


