(30 de abril, 2016. RevoluciónTRESPUNTOCERO).- Es uno de los pueblos más olvidados por el gobierno estatal, y aparentemente invisible para el resto de la República Mexicana, sin embargo, Chenalhó, Chiapas, es uno de los principales estandartes de la lucha zapatista y una de las zonas indígenas mejor organizadas del país y por lo tanto, a decir por sus habitantes, los más asediados políticamente.
Teniendo como principales problemáticas la destrucción total de sus viviendas y despojos de tierras y territorios por los megaproyectos “de los grandes capitalistas que han pretendido destruir nuestra madre tierra”, han asegurado en distintas ocasiones, en donde han perdido la intervención del gobernador Manuel Velasco Coello.
A mediados de este mes el proceso postelectoral se sumó a los conflictos que han padecido durante años, bajo el argumento que “el gobierno decidió administrar la inconformidad en Chenalhó para mantener con bajo perfil la estrategia de contrainsurgencia implementada desde 1997”, a decir por la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas, se pronunciaron a favor de la destitución de Rosa Pérez, alcaldesa de la comunidad por el PVEM.
La comunidad dio a conocer que la inconformidad que existe hoy en el municipio de Chenalhó no está enfocada para lograr el desarrollo, ni para la prosperidad sino es para “un guerra política que existe entre PRI-PVEM contra PVEM-PRI, que tarde o temprano tiende a ser mayores y quienes no avalamos ni compartimos esta inconformidad somos después los amenazados, perseguidos, desplazados incluso masacrados como lo hicieron los paramilitares en la masacre de Acteal debido que la inconformidad persistente tiene sus origines desde el H. Ayuntamiento Municipal”.
Durante una conferencia de prensa se dio a conocer que “el gobierno de Chiapas en lugar de dar solución, transparente y efectiva a la inconformidad de los habitantes de nuestro municipio decidió administrar el conflicto entre los habitantes de filiación PRI-PVEM”, por lo que les preocupa la seguridad de sus familias.
Recientemente indígenas del municipio de San Pedro Chenalhó se manifestaron en la entrada principal del Congreso local, para demandar obras para sus comunidades, así como recursos para el mejoramiento de su comunidad, denunciando que Rosa Pérez Pérez no tuvo capacidad para gestionar fondos públicos e infraestructura, con lo que justificaron la exigencia de su salida de la alcaldía.
En sustitución, según explica a Revolución TRESPUNTOCERO el periodista Juan José Fierros, insistieron al Congreso del estado para que reconociera al síndico municipal, Miguel Sántiz Álvarez, como presidente municipal sustituto, por usos y costumbres. Dicha acción fue acompañada de disturbios.
“En este pueblo, siendo zona zapatista 100% que se rige por usos y costumbres la cual es una ley que se respeta directamente, no se pensó el hecho de apalear a los indígenas en el Congreso del Estado, usando un grupo de choque de Antorcha Campesina para romper vidrios de comercios, saqueos, para después echarle la culpa los indígenas”, explica el periodista.
Quien afirma que al no recibir respuesta del líder del congreso Eduardo Ramírez Aguilar, los indígenas continuaron sus protestas directamente hacia él, sin embargo esto tampoco provocó la obtención de respuesta alguna por parte del órgano y tampoco del gobernador Velasco Coello.
Sin embargo al finalizar la semana, el diputado local priista, Mariano Díaz Ochoa, que “la alcaldesa no podría ser destituida de su cargo, porque sería un delito hacerlo”, a su vez mencionó que si “ganó bien las elecciones en su municipio, el Congreso no puede estar destituyendo presidentes municipales”.
Lo cual sigue dejando es descontento a la parte de la población que afirma ha tomado la decisión de no permitir que Rosa Pérez continúe en el cargo, puesto que, explica el periodista, la ahora alcaldesa, sustituyó a su esposo, quien tuvo que dejar el cargo, por cuestiones de equidad de género.
Dicha disputa se sigue visualizando como un ataque entre los contrincantes del PRI-PVEM, para la gobernatura del 2018, “una especie de fuego amigo. Lo que está pasando en Chiapas, esa promoción de violencia es por parte del mismo gabinete del gobernador, todos quieren ser candidatos a la gubernatura en Chiapas.
Los disturbios que se desataron el día de la toma del Congreso, fue porque Fernando Castellanos usó a antorcha campesina para ir a golpear a Eduardo Ramírez Aguilar, que al no salir ha darle la cara a los indígenas quedó mal, porque se provocó un escándalo y al mismo tiempo dejó en mal a Velasco Coello, todo esto se suma porque se busca sustituir al gobernador, ya sea por una matanza o por otro tipo de escándalo, para fines políticos en el 2018”, señala Fierros.
A su vez explica que, “así es como aunado a todos los problemas políticos, todos los demonios se han soltado en Chiapas y pareciera que es una estrategia de cierto grupo político que desde la Secretaría de Gobierno, donde Jorge de la Vega Domínguez mueve como marioneta a Juan Carlos Gómez Aranda y en el Congreso del Estado a Eduardo Ramírez Aguilar para provocar la inestabilidad política y con ello la caída del gobernador”.
Ya que de otra forma no entiende porque cuando se trasladaron cientos de indígenas provenientes del municipio de Chenalhó a la capital del estado, “en lugar de recibirlos en una mesa de negociación les cerraron las puertas del Congreso del Estado y de la Secretaría de Gobierno, estuvieron más de 8 horas esperando al líder del Congreso y presidente del Partido Verde Eduardo Ramírez Aguilar para que le expusieran sus motivos por el que no quieren a la alcaldesa de ese municipio Rosa Pérez Pérez. Y en lugar de abrir el diálogo, el Secretario de Gobierno Juan Carlos Gómez Aranda envió a las fuerzas de seguridad pública para que a punta de tolete y disparos de bombas de gas lacrimógeno desalojaran a los manifestantes”.
Afirma que así es como pareciera que el Secretario de Gobierno quería provocar una matanza con el enfrentamiento “porque desde días antes conocía la información que venían manifestantes a tomar el Congreso, entonces la pregunta obligada es por qué no desalojaron a los trabajadores y visitantes del Congreso y se puso en riesgo la vida de más de 300 personas, donde muchas trabajadoras madres de familia tienen ahí a sus menores hijos que recogen de escuelas y guarderías”.
Puntualiza que sin ningún protocolo de seguridad, como “bestias enfurecidas”, la seguridad pública “bombardeó” al Poder Legislativo donde se estaban asfixiando las personas con los gases lacrimógenos, los videos en la red hablan por sí mismos, de cómo la perversidad de Juan Carlos Gómez Aranda, “su improvisada carrera política, su inexperiencia, ambición de poder y negligencia pudo haber provocado hechos graves y lamentables. Pero hubieron heridos y descalabrados de ambos bandos. Lo más delicado es que ya se prendió la mecha y ahora sin lugar a dudas se organizarán los pueblos indígenas y a ver quien los para”, sentencia el periodista.




