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Peña “descubre” la denegación de justicia, donde no entran los jornaleros

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Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1

Por: Álvaro Cepeda Neri / cepedaneri@prodigy.net.mx

I.- Enclaustrado en Los Pinos porque ya no quiere saber nada de lo que pasa en el país, Peña sólo asiste a escenarios acordonados militarmente, para soltar sus discursos. En uno de ellos nos recetó, que la impartición de la justicia  es “lejana, incomprensible y la falta de acceso a ella tiende a incrementar la desigualdad social”. ¿Quién le hará sus discursos? Tal vez Aurelio Nuño contrató al hijo del director del FCE: Paulo Carreño King, para hacernos comprensibles esos galimatías. Y es que no hay Ministerio Público ni juzgado que no exija un soborno para obtener una resolución, pues la PGR imparte “justicia” para quien puede comprarla; con lo que pierde la inmensa mayoría carente de recursos. Su retórica invoca a “recuperar la confianza en la justicia”, pues todo el aparato judicial es una burocracia de transas porque su personal tiene sueldos de hambre que trata de compensar a través de la corrupción. Además hay que sobornar a los Ministerios Públicos, a los mismos jueces, magistrados y hasta ministros.

II.- Este es otro de los grandes problemas nacionales que impiden que la sociedad que solicita justicia, se vuelva más productiva. Por esto cada quien se hace justicia por sí mismo o los problemas quedan pendientes, creando tensiones sociales; como comprueba el documento con 217 recomendaciones para resolver la denegación de justicia que el Cisen entregó a Peña. Pero ese discurso no alcanzó a los más de 300 mil niños, mujeres y hombres que sólo en San Quintín están condenados a la esclavitud como cuando el porfiriato, pues el consentido de Peña: Luis Miranda, se “enfermó” para no asistir a la reunión con ellos pactada; dando tiempo para una “lección” de represión… ¡fianzas de 7 millones de pesos para los detenidos! Y que entendieran que el capitalismo busca acumular ganancias bajando costos y pagando miserables sueldos, a los que descuentan el pago de comida y alojamiento a la intemperie. Miranda no llegó, y policías, militares disfrazados y golpeadores del desgobernador y del gobierno federal, embistieron a los jornaleros que luchan por mejorar su grave situación.

III.- Y después de encarcelarlos mostrando lo que les espera si no ceden en sus legítimas y legales demandas, se organizó la reunión de sus dirigentes con el secretario de Gobierno del desgobernador y un enviado de Peña. En ella suscribieron “12 acuerdos”, que son basura, ya que dejaron pendiente la discusión sobre el aumento salarial que es el eje del problema. . Los empresarios de San Quintín, otra vez se salieron con la suya, protegidos por el gobierno peñista y el desgobernador, el tal “Kiko” Vega, panista ultraconservador que enseñó el garrote y ahora les muestra la zanahoria para que acepten lo que disponga el peñismo. Una vez más la lucha social quedó atrapada en las mismas promesas de siempre. Tras las elecciones, suscribirán otro pacto para “imponer el orden”, esclavizarlos más y desmantelar las protestas que ya llevan visos de revueltas. A menos que las “soluciones” sean balas y cárcel, impagables fianzas multimillonarias, y obligarlos a soportar la explotación y el garrote.

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