Exigen libertad de expresión, pero odian que todos la tengan.
Exigen el cumplimiento de la ley, pero defienden a todos sus delincuentes.
Dicen que gobernarán para todos y en la misma oración dicen odiar a los pobres.
Presumen estatus con títulos en el extranjero y no hilan qué es el materialismo histórico.
Hablan de cómo han combatido la pobreza sin siquiera mencionar la nula distribución de la riqueza.
Vociferan sobre energías limpias cuando toda su riqueza acumulada fue extraída de PEMEX.
Escupen discursos dizque patrióticos y van a arrodillarse a los reyes peninsulares.
Van cada domingo a misa y entre semana, con una seriedad muy fingida, hablan de daños colaterales.
Gruñen agresivos reclamando un monopolio inexistente y no tienen idea de que monos en griego es uno y polein es vender.
Escupen rabia gritando “abortistas” y no saben la diferencia entre despenalizado y obligatorio.
Se juntan con solemnidad para hablar sobre cómo les preocupa el hambre en el mundo, sentados a la mesa con opulentos banquetes.
Dicen ser de izquierda solo por autodenominarse libertarios.
Creen que el bien común es una frase socialista y no entienden ni los sistemas productivos del capitalismo.
Les parece una aberración el concepto de descolonización y siguen creyendo que Cristóbal Colon descubrió América.
Viven asustados por el comunismo y siguen poniendo a Rusia como principal ejemplo.
Hablan de represión y ellos mismos le hablan a la policía para aparentar ser reprimidos.
Hablan de ganarse el dinero con el esfuerzo hasta que se descubre que estafaron al pueblo de México.
Veneran el libre mercado hasta que se los come vivos y corren a pedir ayuda del gobierno.
Se desviven hablando de valores sin entender qué es la virtud.
Niegan rotundamente —algunos categóricamente— ser clasistas, pero defienden al conservadurismo con las garras.
Niegan ser mentirosos mientras niegan ser mentirosos.
Reclaman como persecución política a la investigación sobrelas estafas, fraudes y delitos cometidos por gente de su lado.
Dicen que la pobreza se acaba echándole ganas y la mayoría de ellos acumulan dinero solo con influencias y telefonazos.
Se dicen intelectuales y solo pueden hablar obsesionados de una sola persona.
Creen que la paz se obtiene creando una guerra.
Aseguran que la economía es una ciencia social.
No tienen idea de lo que es el anarquismo y aún así lo utilizan para adherirlo a una ideología capitalista.
Se dicen feministas y están en contra del aborto.
Creen que existe el racismo inverso, que el clasismo es una idea que no tiene que ver con el racismo y extrañan festejar el día de la raza.
Hablan del capitalismo desde sus entrañas y vísceras como si solo existiera un tipo de capitalismo.
Le dicen a las izquierdas adoctrinadas, pero no paran de repetir como mantras que los dejan sin medicinas, sin seguro popular, no genera empleos y alejan la inversión.
Señalan con su dedo índice derecho a Cuba gritando«¡Dictadura!», y no tocan ni con el pétalo de una rosa las dictaduras de derecha a lo largo de la historia.
Ideológicamente estas contradicciones junto con miles más de ellas no suelen ser absurdas en la realidad de las gárgolas neoliberales, conservadoras, libertarias y anexos pseudo progres, porque simplemente su automatizado pensamiento tiene borrado cualquier indicio de auto disertación, confrontación interna, indagación y reflexión. Precisamente la derecha en el mundo es eso, una programación de lo que es y cómo debe ser, sin preguntas, solamente con respuestas dictadas, por eso aman sus dictaduras y creen que existen porque así debe ser.
El complejo de la derecha mexicana y en general del mundo, no proviene de ningún pensamiento crítico, no, proviene de la sistematización de las ideas colocadas desde hace años en sus mentes. Por eso es por lo que cualquier intento de debate con alguno de ellos, principalmente con los ya programados, acaba en negación, en bloqueo, en enojo o bien en burla hacia aquel que le hace ver todas las contradicciones en que viven.
Las izquierdas de ahora tenemos tantas doctrinas y navegamos entre tantas preguntas y reflexiones que se nos hace inconcebible no poder dialogar con un semejante, muchas veces no entendemos cómo es que a pesar de ver las paradojas frente a ellos simplemente las borran y siguen repitiendo sus dogmas ideológicos sin parar. así es como son, así están programados y así es como vemos cada vez más claro que su falta de plasticidad cerebral, sociológica y ética los está llevando a un abismo del cual ya no van a poder salir.


