(24 de octubre, 2013).- “Hay que ir más allá de las políticas de equidad, se necesitan políticas de igualdad entendiendo que la igualdad es compleja”, mencionó Pablo Yanes, jefe de la Unidad de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y académico de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, en el marco del Seminario “Equidad e inclusión de la Política social en el Distrito Federal”.
Entender las acciones gubernamentales en aras de un desarrollo económico, político, medioambiental, de género, de equidad y demás, en una sociedad, es de suma complejidad pero no imposible, coincidieron esta tarde expertos en el tema.
Yanes invitó a los asistentes a concebir las políticas sociales no sólo como políticas de combate a la pobreza o a la inequidad, sino al combate de la desigualdad social, a ir más allá de las denominadas políticas sociales como sinónimos de asistencialismo –sin satanizar estas medidas, mencionó–. Se trata de una compensación de desventajas en las políticas sociales que se aplican en la sociedad.
“Las políticas sociales deben de buscar la redistribución, que la estructura social sea lo más igualitaria posible” señaló Yanes, quien además precisó que se deben complementar las políticas sociales con la construcción de nuevos regímenes incluyentes, de nuevas formas de comunicación, de nuevos pactos, además de una nueva y urgente metodología en la medición de la desigualdad, en la cual –aseguró– existe un rezago.
El académico señaló que la CEPAL ha hecho referencia a la desigualdad hoy en día como un problema no sólo político que fragiliza las democracias y deteriora el tejido social, sino como la causa de la que se derivan problemas más graves. “América Latina es la región más desigual y, exceptuando algunos países del Cono Sur, también es la región más violenta, ¿habrá un vínculo?” cuestionó a los asistentes.
Por otra parte, el académico Elí Evangelista Martínez señaló que las políticas sociales implican ideas o discursos, una legalidad, cierta legitimidad, y marcos programáticos, operativos y evaluativos.
“Las políticas sociales tienen un fundamento ideológico político”, señaló Evangelista, quien además puntualizó que una política social no se desarrolla en un campo neutro o técnico, por el contrario, implica ideas o discursos para condenar o ayudar a un sector social, ideas que tienen un trasfondo de acción.
Al momento de ser cuestionado sobre el mejor modelo de políticas sociales para aplicarse en México, el académico contestó que en México ya existen experiencias de incidencias en políticas sociales desde lo comunitario como los caracoles zapatistas o la Policía Comunitaria en Guerrero, “que surgen como respuestas a los propios problemas que el Gobierno no resuelve. Hacia allá tendríamos que discutir qué es lo que nos permitirá como Ciudad de México incidir en donde se toman las políticas sociales como en otros espacios”.
“¿Cómo lo que se construye desde lo local nos puede servir y servirle al Gobierno para mejorar sus propias políticas sociales? Debemos recuperar y transformarnos en actores sociocomunitarios”, concluyó.




