(27 de febrero, 2015).- La descomposición política de Marcelo Ebrard en las filas del PRD, presentó su último capítulo cuando hoy, al filo del medio día, éste presentó su renuncia irrevocable al dirigente del sol azteca Carlos Navarrete. Su salida estaba anunciada a gritos desde meses atrás, luego de uno, y otro y más desencuentros del expolítico del ya no más izquierdista PRD, con sus dirigentes, específicamente el grupo de los “Chuchos”, sí, esos que convirtieron al partido, justo en lo que se propuso erradicar cuando fue fundado. Eso debe quedar bien claro, la culpa es de ellos.
Ebrard Casaubón comenzó con las riñas políticas toda vez que fue hecho a un lado para postularse por la presidencia en 2012, sin embargo el impacto fue leve, Ebrard se hizo a un lado de manera silenciosa, dejó que López Obrador compitiera por segunda ocasión consecutiva y paciente, espero su momento, ese que no llegó ni llegará en el PRD.
Luego vino la desatrosa unión de los partidos políticos al régimen priista en el “Pacto por México” que al país no le ayudó, al contrario, lo afectó de muerte. Y el PRD fue pieza fundamental para ello, la “izquierda mexicana” firmó con su mano derecha (hoy la que mejor usa) un pacto con Peña Nieto para no oponerse más que a sus propios principios, para darle la espalda al pueblo Mexicano. Y contra eso Ebrard se opuso rotundamente.
Demandó la salida “inmediata del Pacto por México, donde el PRD no debió haber estado nunca”, “Debemos ser un contrapeso real y una verdadera oposición al régimen”, afirmó el ex jefe de gobierno capitalino “debemos lograr unificar las izquierdas”, pidió a los suyos. Pero nadie lo escuchó.
A la par Ebrad vislumbraba junto a varios líderes morales y políticos la debacle del PRD, “Se perdió todo Quintana Roo, en Veracruz se perdieron medio millón de votos, en Tlaxcala de haber sido el partido número uno pasamos al tres, esas son las evidencias. Cuando los partidos pierden votos, deben cambiar” opinó respecto a las elecciones de 2012. Y sí, el PRD decidió cambiarse a la derecha para recuperar lo que como izquierda tiraron a la borda.
El PRD no puede ser “un partido zalamero y aplaudidor como estamos haciendo”, sentenció, “El PRD ha perdido su posición, ha tenido demasiada cercanía con el gobierno”.
Ya desde julio del año pasado se vislumbraba que en cualquier momento Ebrard se iría del partido, sin embargo, de forma “ingenua” o por algún interés, el político declaró que no se iría hasta antes del 7 de septiembre, cuando se renovara la dirigencia del partido. Entonces fue seleccionado Carlos Navarrete, otro incondicional de los secuestradores del PRD: los chuchos. Los eternos culpables de la derrota. Un golpe más a las aspiraciones de Marcelo. Él quería ser dirigente de sol azteca.
Así llegó el tiro de gracia, la estocada final que le dijo “no te queremos aquí”. El cierre de la línea 12 del metro.
En estricto orden cronológico, éste se suscitó a inicios de 2014, es decir, acá en este texto, debería ser puesto párrafos más arriba. Sin embargo no fue sino a principios del año que corre, que se le acusó formalmente a Ebrard Casaubón como el responsable de la pésima planeación, y múltiples fallas de la “Línea Dorada”, sí, sólo así se le podía poner a una obra como esas en México. El gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Miguel Ángel Mancera, me quiere en la cárcel, denunció Ebrard.
La comisión especial formada en la cámara baja con el fin de dar seguimiento al caso de la Línea 12, presentó su informe preliminar a finales de enero pasado. En el que se acusó a la administración de Ebrard junto a Mario Delgado, su secretario de finanzas, de corrupción, desvío de fondos e inauguración acelerada del proyecto.
López Obrador salió en su defensa y dijo, la campaña en contra de Marcelo está orquestada por “Peña y Chong, es el colmo que los temas en los medios de comunicación los pongan los integrantes de la mafia del poder”.
De ésta forma, Ebrard y Mario Delgado, fueron citados a comparecer en el pleno de la Cámara de Diputados, el pasado 6 de febrero para aclarar su participación en las fallas de la Línea Dorada del Metro.
Ebrard asistió, a Mario Delgado le negaron el acceso hasta una hora más tarde. En la comparecencia, ambos refutaron con evidencias escritas, que la comisión no atendió los informes presentados por la administración del exjefe de gobierno, ignoraron las bitácoras y sólo infirieron la culpabilidad de Ebrard sin fundamento alguno. Sin embargo, “la línea 12 del metro, es el proyecto más documentado de la historia de la Ciudad de México”, dijo el político del PRD hasta antes de su renuncia el día de hoy.
Y el empujonsito para que Ebrard decidiera aquello que tuvo que hacer meses atrás, fue la negativa de los dirigentes del PRD para otorgarle una candidatura de cara a las elecciones intermedias de este año. Jesús Zambrano fue tajante, su candidatura no convenía al partido. Y claro que no convenía cuando el nuevo proyecto de sol azteca es hacia la derecha, a servir lealmente al poder, a guardar la espalda de Peña Nieto. A seguir firmando más pactos que atenten contra el país.
No se sabe el futuro de Ebrard Casaubón, Morena insiste en que para allá no va. El político no deja entrever nada. Lo que sí sabemos es que el PRD está ya desmantelado. Dio su paso final a la derecha. Ya no es más el partido que vela por los intereses de las clases bajas. El PRD bien puede agregar tintes azules y tricolores a su escudo. Usar pantalón de vestir, camisa blanca, chaleco negro, moño, y guantes para cargar la charola y servir al poder como debe ser.


