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Crónicas en la ciudad de Mancera: sin agua, Xochimilco se marchita

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“Crónicas en la ciudad de Mancera” es una serie de vivencias contadas a partir de los recorridos que hacen los reporteros de REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO por la capital del país. Lo que ven es lo mismo que viven millones de capitalinos gobernados por un hombre a quien la popularidad se le escapa de las manos.

En la tercera entrega, Alina Rosas escribe sobre su barrio y cómo poner banquetas nuevas en Xochimilco está creando un debate sobre autonomía y rebeldía.

 

(16 de octubre, 2013).- Donde antes había agua transparente, ahora hay tierra seca y agrietada. A lo sumo, lo más húmedo que se encuentra aquí en ciertas épocas del año es lodo revuelto con pasto. Quien pase por aquí jamás se imaginaría que este lugar forma parte de un área que, a petición de la Organización de las Naciones Unidas en 1987, es Patrimonio de la Humanidad.

Ante los ojos del paseante, más claro ni el agua: los pueblos y barrios de Xochimilco corren peligro. En sus canales, chinampas, trajineras y cultivos sólo parece florecer la corrupción, omisión y abandono de sus mantos acuíferos que le dan vida.

Hay que caminar el pueblo Santa Cruz Alcalpixca para escuchar la siguiente historia de abandono: aquí –lugar cuyo nombre significa en náhuatl “cuidadores de canoas”– había agua hasta para morir ahogado en casa. Era cuna de chinamperos y ahora parece ataúd de la naturaleza, porque la jefatura delegacional y el gobierno capitalino han tomado los recursos naturales y los han comercializado en otras delegaciones.

Apenas el 8 de agosto pasado –narra uno de los habitantes de Santa Cruz, Don Miguel Ángel Elizalde– los pobladores cerraron la avenida principal del pueblo. Lo hicieron pensando que, apenas se instalaran en la vía pública, las autoridades los recibirían. Frente a frente, los vecinos plantearían su molestia por algo que parecía inofensivo… pero el bloqueo duró diez días. Doscientos cuarenta horas esperando respuesta.

ENGAÑOS. El gobierno delegacional, junto con el capitalino, han azuzado al pueblo Santa Cruz Alcalpixca con obras engañosas.
ENGAÑOS. El gobierno delegacional, junto con el capitalino, han azuzado al pueblo Santa Cruz Alcalpixca con obras engañosas.

¿Qué pedían? Parar un proyecto que la delegación Xochimilco no había informado a los pobladores: levantar banquetas en todo el pueblo.

Parecía una buena idea, pero escondía una intención perversa: la sobreexplotación de los mantos freáticos ha hundido al pueblo y, en un intento por disimular la depresión del suelo, las autoridades quisieron levantar “en fast-track” las banquetas.

BANQUETAZO. Nadie consultó la obra con los habitantes del pueblo, ¿por qué? Porque la necesitaban para tapar una imposición.
BANQUETAZO. Nadie consultó la obra con los habitantes del pueblo, ¿por qué? Porque la necesitaban para tapar una imposición.

“¿Por qué las autoridades delegacionales no convocaron a algo tan común como una consulta pública para que nosotros decidiéramos qué hacer con nuestra agua?”, pregunta  Don Miguel. “Se llevan el agua a Iztapalapa y de paso a Santa Fe, a la delegación Cuauhtémoc, a donde no la cuidan como nosotros”.

El rechazo del vecino está respaldado por la ley. Como pueblo originario, hay normas que obligan a los gobiernos locales a consultar la gestión de sus recursos naturales. Incluso el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo lo señala.

“¡La zona se está hundiendo a costa de la sobrexplotación de la zona lacustre!”, dice el de Xochimilco y enojado eleva el tono de voz. Insiste en la desconsideración de autoridades de la demarcación y del gobierno de Miguel Ángel Mancera en el despojo del agua que se emplea en cultivos, en pozos de agua o simplemente en la conservación de uno de los pulmones más importantes en la Ciudad de México.

EL AGUA SE VA. Los pobladores originarios han protestado porque las autoridades extraen agua del subsuelo de Xochimilco para venderlo en otros pueblos.
EL AGUA SE VA. Los pobladores originarios han protestado porque las autoridades extraen agua del subsuelo de Xochimilco para venderlo en otros pueblos.

La delegación levantó el asfalto por las avenidas principales y colocó tubería sin decir su propósito. Un par de semanas pasaron hasta que los habitantes fueron informados por los trabajadores encargados de la obra que el proyecto disponía a explotar los mantos acuíferos para llevarlos a otros lugares.

La indignación se volvió resistencia y la resistencia se convirtió en triunfo cuando el proyecto fue detenido a regañadientes. Lorena, vecina, asegura que fue una victoria de la gente.

“El ingeniero (Miguel Ángel) Cámara (jefe delegacional) dio vuelta en el proyecto, se echó para atrás y retiraron toda la bola de tubos que pretendían meter en Santa Cruz y otros pueblos para llevarse el agua”, dice Lorena, miembro del Consejo Ciudadano de los Pueblos y Barrios de Xochimilco.

“Salió todo el pueblo a parar esto. Salieron los dulceros, los habitantes originarios, las amas de casa, los señores, toda Santa Cruz salió y tomó las calles para impedir que se secaran los cerros y que se hundiera la tierra”, dice Lorena con una sonrisa en el rostro, emocionada de la hazaña popular.

***

Si bien se detuvo el proyecto gubernamental de traspaso de agua a otras delegaciones, los habitantes en Santa Cruz Alcalpixca reclaman que las banquetas y el asfalto que se levantó, se dejó así: calles enteras son motivo de riesgo tanto para los peatones como para ciclistas y automovilistas que recorren el lugar.

Los mantos acuíferos en un pueblo como éste resultan fuente directa de empleo, pues son éstos los que mantienen la pequeña economía de siembra de calabaza, chayote, y decenas de verduras y frutas que han de convertirse en dulces cristalizados, característicos del poblado. Aquí, conservar el agua no sólo se trata de un paisaje florido, sino de una tradición y fuente de subsistencia.

Josefina Escalante, habitante originaria de de Xochimilco, recuerda cómo los canales en su infancia eran de agua transparente, clara y habitada por miles de peces.

“En la presa de San Lucas te podías meter a bañar” dice triste “Mamafina”, llamada así por toda su familia. Ellos han habitado en diferentes pueblos y barrios delegacionales. “Había carreras de trajineras en la presa, o en el caso de los canales, la gente iba a pescar o a nadar, se veía el fondo de los canales”, dice con los brazos cruzados recordando el agua, que seguramente, era clara como el color de sus ojos.

Entre suspiros, lamenta cómo todo se ha ido deteriorando. Cómo Xochimilco se destruye día a día. Se hunde.

“¡Qué porquería han hecho de Xochimilco!”, dice Ernestina, hija de Josefina. “La presa de San Lucas hoy quiere hacerse desagüe directo de varios pueblos. Es una vergüenza lo que hace el delegado Cámara, pero no será por mucho tiempo, ya en todos los pueblos nos hemos organizado por el agua, por la educación, por detener megaproyectos”, arenga una convencida Ernestina.

LUCHA FAMILIAR. Josefina (izquierda) y Ernestina (derecha) recuerdan Xochimilco; les parece increíble que un gobierno de “izquierda” no cuide a sus barrios originarios.
LUCHA FAMILIAR. Josefina (izquierda) y Ernestina (derecha) recuerdan Xochimilco; les parece increíble que un gobierno de “izquierda” no cuide a sus barrios originarios.

Se han vuelto habitantes de un pueblo rebelde: la mayoría de los habitantes se involucran cada vez más en la toma de acciones como cierre de carreteras, toma de escuelas, e incluso toma de instalaciones.

“No es la primera vez que Santa Cruz se manifiesta”, dice la señora Elvia, otra integrante del Consejo Ciudadano de los Pueblos de Xochimilco. “Hace unos meses recordarán cómo tomaron las instalaciones de la Coordinación Territorial por el fraude que les hicieron”.

La señora Elvia trae a la conversación esa desobediencia popular que organizaron veinte personas, más de 80 por ciento mujeres, contra un presunto fraude electoral en la elección del coordinador territorial del pueblo. No sólo protestaron, sino que organizaron un debate sobre la autonomía de Santa Cruz Alcalpixca. Fue tal la discusión que habitantes de Cherán, Michoacán, visitaron el poblado para sumarse a su causa.

La constante alarma de los pobladores hacia un posible intento de extracción del agua en Santa Cruz ha fortalecido a las asambleas que sesionan constantemente bajo varias consignas. Hoy por el agua, la defensa de la tierra, la educación, la oposición a megaproyectos.

Mañana, lo que ahora se escucha como un rumor, la autonomía del pueblo.

LENTA REBELDÍA. La corrupción que rodea a Xochimilco comienza a generar brotes de inconformidad, que podrían derivar en pedir autonomía de los pueblos.
LENTA REBELDÍA. La corrupción que rodea a Xochimilco comienza a generar brotes de inconformidad, que podrían derivar en pedir autonomía de los pueblos.

Una insurrección cortesía de las acciones de Miguel Ángel Cámara, jefe delegacional de Xochimilco, y de la omisión del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Lee las primeras crónicas de esta serie en REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO:

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