Dr. Ramón Gerardo Sánchez Cortés / Colaborador
(27 de agosto, 2014).- Su presencia no implica necesariamente enfermedad, un gran porcentaje de niños sanos podrán ser portadores en alguna etapa de su vida
Las enfermedades cardíacas en los niños no son tan raras, sin embargo, el no detectarlas a tiempo pudiera ser la diferencia entre un mejor o peor pronóstico.
Una de las principales manifestaciones de una enfermedad congénita del corazón es el soplo, si su pediatra le ha dicho que su niño lo tiene, no se alarme. Su presencia no implica necesariamente enfermedad, un gran porcentaje de niños sanos podrán ser portadores en alguna etapa de su vida, esos son los llamados soplos inocentes o fisiológicos, que desaparecerán con el tiempo. Sin embargo, corresponde al médico especialista descartar la enfermedad cardíaca.
Pero ¿qué son los soplos? Son ruidos que escuchamos en el corazón, diferentes a los tonos cardíacos habituales. En el caso de los soplos inocentes, son por vibraciones generadas por el paso de la sangre en las diferentes estructuras cardíacas y que en los niños pueden detectarse con el estetoscopio.
Cuando estamos ante un soplo ocasionado por una lesión cardíaca los llamamos orgánicos y son por el sonido que ocasiona el paso de sangre a través de un orificio anormal en el corazón, por una obstrucción de una válvula cardíaca o por reflujo a través de dichas válvulas. Cuando estamos ante estos casos, es indudable la necesidad de estudios de diagnóstico para determinar el problema y su tratamiento.
Si la presencia de soplo cardíaco no implica enfermedad del corazón, tampoco su ausencia avala que no hay enfermedad cardíaca, por lo que existen otros datos que el médico deberá evaluar.
En la actualidad, los procedimientos son mejores y menos invasivos, la ecocardiografía nos permite un diagnóstico certero en la mayoría de las enfermedades cardíacas, incluso antes de nacer y a partir de las 18 semanas de embarazo, permitiendo una mejor planeación terapéutica. La gran mayoría de los defectos cardíacos son susceptibles de tratamiento, cada vez con mejores resultados.
Si a su niño le detectan un soplo, mantenga la calma, busque la evaluación del especialista, su pediatra le indicará si es necesario o no la valoración del cardiólogo.


