Por: Valentina Pérez
En conmemoración del décimo aniversario de la guerra de Irak, un joven veterano de guerra, Tomas Young, le escribió una carta al expresidente republicano George W. Bush, y a Dick Cheney “Ustedes no estaban dispuestos a arriesgarse por el país, pero mandaron a miles de jóvenes a que se sacrificaran en una guerra sin sentido”.
Young tenía 25 años cuando fue herido en Irak. La bala que lo penetró tuvo la impertinencia de llegar hasta su columna y paralizarlo de por vida. Desde hace siete años, su condición es inestable –mejora y empeora- por lo que debe pasar la mayoría del tiempo en el hospital; el veterano continúa “ Yo, como muchos lisiados de guerra, me di cuenta que nuestras heridas físicas y sicológicas no eran de su interés, y quizá del interés de ningún político. Fuimos usados. Traicionados. Y ahora somos abandonados por ustedes…”
La vida que lleva Young y la que ahora tiene Bush las separa un abismo. En imágenes reveladas por el hacker Guccifer aparece Bush con una sonrisa complaciente y orgullosa al mostrar lo que su ocio le permite crear: cuadros al óleo de perros.
Perros con un fondo azul claro. Su maestra Bonnie Flood pasó un mes y más de seis horas diarias enseñándole a George W. Bush cómo pintar, mezclar colores y desarrollar su destreza artística.
Mientras el presidente 43 de EE.UU pinta, el joven veterano de guerra –número incierto- pasa su juventud postrado y al borde de la muerte.


