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De la exclusión al reconocimiento: pueblos indígenas y afromexicanos reciben justicia, derechos y presupuesto

Planes de justicia, cambio constitucional y recursos directos: Claudia Sheinbaum asegura que la Cuarta Transformación abrió un nuevo capítulo en la historia de los pueblos originarios.

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Durante siglos, los pueblos indígenas y afromexicanos fueron relegados a la orilla de la historia nacional. Desde la Colonia hasta el siglo XX, incluso bajo gobiernos posrevolucionarios, los abusos marcaron su destino. Hoy, la narrativa cambia: la Cuarta Transformación ha puesto en marcha tres acciones que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó como “uno de los grandes logros” de este tiempo.

Las medidas abarcan planes de justicia diseñados junto a las comunidades, una reforma constitucional que las reconoce como sujetos de derecho público, y la entrega de presupuesto directo para fortalecer su autonomía.

El poder de un cambio constitucional

El segundo de los avances subrayados es histórico: la Constitución reconoce ahora a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas no como figuras decorativas, sino como sujetos con personalidad jurídica, capaces de ejercer directamente sus derechos.

Para la presidenta, este paso significa derribar el muro que por siglos los dejó invisibles ante el Estado.

“Desde la época de la Colonia hasta el gobierno del General Lázaro Cárdenas hubo abusos; ahora ya no”, afirmó.

Presupuesto sin intermediarios

El tercer punto clave es la entrega de recursos directos, sin estructuras burocráticas que históricamente absorbían los beneficios antes de que llegaran a las comunidades. Este presupuesto directo, aseguró Sheinbaum, consolida la capacidad de los pueblos originarios para decidir sobre sus propias prioridades de desarrollo.

Planes de justicia: acuerdos en territorio

El primer eje, los planes de justicia, ha significado acuerdos específicos con diversas comunidades que buscan reparar agravios históricos en temas de tierra, desarrollo social y reconocimiento cultural.

Estos planes no solo representan inversión en infraestructura y servicios, sino también una reivindicación de la memoria colectiva y un compromiso de reparación frente a siglos de exclusión.

Un nuevo capítulo

Con estas acciones, el gobierno federal sostiene que el país se coloca en un momento inédito: reconocer, financiar y trabajar con los pueblos originarios y afromexicanos como protagonistas de su propio destino.

Para Sheinbaum, no es solo un ajuste institucional, sino un cambio de época.

“Es uno de los grandes logros y hay que seguir trabajando”, concluyó.

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