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De tratados de libre comercio, reformas estructurales y otros cuentos (Segunda parte)

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Para consultar la primera parte da clic aquí.

(22 de junio, 2014).- III. “¿Las reformas que México necesita?”

Las políticas económicas provenientes del neoliberalismo –aplicadas en México a partir de 1982- tienen como prioridad principal el control de la inflación, aplicar una férrea disciplina fiscal, reducir la deuda externa y sobre todo, multiplicar el comercio exterior, se promete mediante discursos o cuentos políticos que se crearán empleos, pero el modelo de acumulación de capital en su fase neoclásica tiende per se a desemplear.

La idea de reformar la economía del Estado no es innovadora (utilizando el lenguaje empresarial), retomemos a Fausto Hernández Trillo:

El discurso de que se necesitan “reformas estructurales” no es nuevo. Al comenzar la década de los noventa la arenga era exactamente la misma. Se hablaba ya de las, sin duda, importantes reformas que buscaban cambiar la estructura de la economía: reforma comercial, financiera, de desregulación, etcétera. Tenían como objetivo, en efecto, transformar radicalmente las fuerzas del crecimiento económico y, más aún, cambiaban los precios relativos.

Los –tristemente célebres- gobiernos panistas conducidos por los ex presidentes Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, respectivamente, enarbolaron el proceso de alternancia en el poder y la “cumbre de la transición democrática en México”. Sus estandartes fueron fundamentalmente la creación de empleos, por supuesto, apoyados del TLCAN que armonizaba del todo con su doctrina política-ideológica: la liberalización económica.

El proceso express de propuestas y aprobaciones de las reformas constitucionales que el Ejecutivo federal actual presentó y el legislativo aprobó en un periodo menor a 18 meses, fue el sueño aspiracional que siempre defendió el partido blanquiazul, sin embargo, ser gobierno no es siquiera similar a ser oposición y los gobiernos federales panistas distaron mucho de saber ser gobierno, por más que se cuelguen medallas ajenas.

Asimismo, el regreso a la presidencia de la república del Revolucionario Institucional se tradujo –según el propio discurso del partido-  en un renovado espíritu, “nuevas caras”, nuevos compromisos, un nuevo PRI, pues.  Doce años de espera trascurrieron para su regreso al ejecutivo federal, luego de aquel 2 de julio del año 2000 donde la “transición a la democracia” en nuestro país, llegaba a su clímax.

Empero, la segunda vuelta del PRI no tardaría 70 años (tiempo que estuvo en el poder anteriormente desde el PRM y PNR) en transformar al país. “Supieron ser oposición”, aprendieron de los desastres electorales del año 2000 y, especialmente, en los comicios federales del 2006, donde se colocaron como la tercera fuerza política. Al mismo tiempo, su oficio político -carencia representativa de los dos sexenios panistas- ayudó de sobremanera a recuperar la presidencia, agregando la crisis política-social en que el Partido Acción Nacional (PAN), especialmente con la llamada guerra contra el narcotráfico, dejó al país.

Este “nuevo PRI” presenta mucha hambre de transformación, mucho ímpetu de cambiar y modificar el rumbo del país, la premura con que se llevaron a cabo las reformas constitucionales, también conocidas como reformas estructurales fue un proceso nunca antes visto, la mayoría de ellas aprobadas en operación fast track.

A raíz de la aprobación y posterior implementación (algunas todavía en proceso) de las reformas; se planteó que México presentaría un crecimiento económico de 4 puntos porcentuales en 2014, algo en realidad poco creíble ya que el crecimiento económico a lo largo de las dos décadas que lleva vigente el TLCAN y a 14 años del TLCUEM  no ha aumentado más de dos puntos porcentuales en cada uno de los 3 sexenios que transcurrieron. La realidad redimensionó en su justa medida tales predicciones.

Mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) el Fondo Monetario Internacional (FMI) y demás instituciones internacionales celebran tales reformas, el grueso de la sociedad mexicana seguirá esperando el final feliz de este cuento.

IV A manera de conclusión

El carácter gerencial del Estado mexicano que han potenciado los gobiernos tecnócratas, fieles a los acuerdos del Consenso de Washington, llega a un punto álgido. Es preocupante y a la vez sorprendente que el único proyecto político-económico del presente sexenio se base en privatizar derechos que se ganaron en diversas luchas sociales a lo largo del siglo XX, que no exista plan B. Arrancado servicios que anteriormente el Estado mexicano estaba obligado a otorgar gratuitamente, al total de su sociedad; por ejemplo: La educación. ¿Recuerdan los comerciales propagandísticos de la reforma energética, donde se prometía que los servicios de electricidad y gas iban a reducir costos si la reforma se aprobaba e implementaba? Pues los ajustes a los costos de los servicios de gasolina, diésel y gas licuado de petróleo (LP) sólo son incrementos en lo que va del 2014, y -según los propios discursos oficiales- seguirá subiendo hasta 2018.

¿Cuál es la respuesta ante tales contradicciones, ante la migración hacia el país del norte que parece ser utilizada como política de Estado, en especial, desde los gobiernos federales panistas, ante la nula negociación de la circulación de personas en el TLCAN, ante el fracaso del TLCUEM y ante las reformas estructurales que muestran su verdadera cara muy temprano ? Cuentos y más cuentos…

El problema es que no generaron el crecimiento sostenido prometido. Las explicaciones no se hicieron esperar: que si fueron insuficientes […]; que si no fueron en un inicio las apropiadas; que si fueron producto de mala planeación ya que se tomaron en medio de crisis (así se han reformado los países, históricamente); que si los grupos de poder no dejan avanzar las reformas ni dejan aprobar otras de ellas; […] que si los gobiernos divididos impiden más reformas…

No obstante, fuimos premiados con el mejor ministro de finanzas del mundo y el presidente Enrique Peña Nieto salió como estrella de cine en el reciente Foro Económico Mundial, donde el aplauso de Davos se hizo presente. Por tanto, es importante conocer quiénes están detrás de las políticas económicas empresariales que se gestan en nuestro país. La burguesía,  hoy llamada elegantemente-Iniciativa Privada (IP) es quien aplaude.

Finalmente, cuando los resultados no son los deseados y los beneficiados son unos pocos, estas políticas-económicas sacan siempre a la luz las contradicciones irreconciliables que la lucha de clases conlleva.

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